(...) Diez años después… Siento que estoy perdiendo el control, es que es inevitable la felicidad que siento, es enorme y es algo inexplicable para que lo puedan entender. Mi amado esposo y yo, su sexi mujer estamos recostados en el suave y cómodo sillón cama de cuerina color rojo que está en la habitación. Estas cuatro paredes son los únicos testigos del furor de la pasión que emanamos, ambos estamos en plan romance y que pase lo que tenga que pasar. Empezamos con las caricias y los besos apasionados llenos de descontrol, mis besos son cada vez más apasionados y nuestras respiraciones comienzan acelerarse, luego decide besar con pasión mi suave y cálido cuello, sentí en ese momento una gota de líquido y un palpitar en mi zona intima. Cierro mis ojos para disfrutar cada sensación que

