La mansión Del Monte relucía con luces cálidas y música instrumental de fondo. Los autos lujosos llegaban uno tras otro, dejando en la entrada a políticos, empresarios, inversionistas y figuras del mundo de la medicina, la moda y la sociedad. Era la gran noche del patriarca, Alberto Del Monte, quien celebraba una nueva alianza comercial… pero más que eso, era la noche donde sus dos hijos “ilegítimos” serían presentados al mundo. —Señoras y señores —anunció el mayordomo en la entrada principal—. Con ustedes, los hijos del señor del Monte, el joven Nicolás Del Monte… y la doctora Camila Del Monte. Y entonces, todo se detuvo. Las conversaciones bajaron de tono. Las copas quedaron en el aire. Las miradas se giraron hacia la gran escalera alfombrada, donde Camila y Nicolás hicieron su entrad

