Ha llegado el momento, las puertas del coliseo se abren frente a mí y la luz lastima mis ojos después de un largo periodo de encierro en la oscuridad, mis escoltas son dos esclavistas que bromean entre si y murmullan a mis espaldas. Con algo de timidez di un paso al frente tras ser empujado por uno de los carceleros que me escoltan y entonces fui capaz de ver la arena del coliseo en todo su esplendor. Bueno, debo decir que la forma en la que morí en mi vida pasada no fue… ¿Cómo decir esto? Demasiado vistosa, de hecho, morí en medio de un asalto. La causa, una puñalada inesperada y todo acabó. Sin embargo, en esta ocasión hay todo un curioso y pintoresco escenario donde nuevamente caeré en el sutil, gélido y cariñoso abrazo de la muerte. —“¡¿Qué esperas esclavo?!” Dijo es esclavista al ve

