Una sorpresa…
Lorena estaba emocionada por celebrar su segundo aniversario.
Había preparado una mesa con flores, velas, vino y una cajita de regalos que contenía una sorpresa.
Había estado esperando durante una hora pero su amor de infancia y ahora esposo, no llegaba.
Lorena caminaba de un lado hacia otro, hasta que su móvil sonó.
Al mirar la pantalla, no dudó en tomar la llamada, era del hospital.
—Voy en seguida— Dijo antes de colgar.
Lorena apagó todas las velas, y sin llenarlo se fue a toda prisa a ejercer su profesión.
Al llegar al hospital, Lorena se acerca para que le digan que estaba sucediendo.
—Doctora Klerc, una paciente está a punto de dar a luz, pero el parto se ha complicado y la necesitan— Dijo una enfermera.
Sin decir palabras, Lorena se pone su bata, y va directo al quirófano.
Inmediatamente, comienza a tomar el mando de la situación y a controlarla.
Después de una hora, finalmente había traído al mundo a otro bebés de tantos.
—Dr. Klerc, es usted la mejor doctora.
Lorena le sonríe mientras se lava las manos.
—Gracias por el piropo, pero hoy es mi aniversario y debo irme ya. Mi esposo debe estar esperándome.
Lorena salió sin decir más con la esperanza de que su esposo estuviera en casa.
Pero al caminar por algunos pasillos, se llevó la peor sorpresa de su vida.
John Mixter estaba con un bebé en brazos, mientras algunas personas lo rodeaban.
Ella se acerca en silencio y solo piensa que es el hijo de un amigo o una simple coincidencia.
—Ya eres padre John— Dijo uno de los presentes.
Lorena se quedó atónita, no podía creer lo que había escuchado, de hecho, se negaba a creerlo, ese hombre que estaba de espaldas podría ser otro.
De repente, una enfermera se acerca a Lorena, solo para decirle que la paciente que acaba de atender se siente mal y fue llevada al quirófano otra vez.
Lorena que sonrió dentro de si, pensó que no podría ser el hombre que ama, así que se giró y volvió al quirófano.
Una hora después, las puertas del quirófano se abrieron, y ya no había dudas… ahí estaba él, caminado de un lado hacia el otro.
—¿Los familiares de la señora Ferrer?— Preguntó ella confundida.
Lorena vio como John se acercó casi corriendo, y finalmente la vio a ella, sorpresivamente la mujer que había salvado la vida de su hijo, era su esposa.
—¿Cómo está mi hija?— Preguntó la madre de la señorita Ferrer.
Lorena que tenía un nudo en la garganta, se obligó a sonreír.
—Por suerte, ella está bien. Vayan a la habitación 505, en la cuarta planta.
Todos los que están ahí salieron corriendo a tomar el ascensor, excepto él, John Mixter.
Lorena se acerca en silencio y sin dudarlo le da una bofetada que resuena en todo ese espacio.
—¿Cómo pudiste hacerme esto?— Le pregunta ella tratando de guardar la calma.
John casi sin palabras, intenta acercarse pero ella se aleja.
—Perdóname, esto no quiere decir que no te ame.