Qué triste no ser el guardaespaldas de la chica que es tu novia. Por órdenes de Alaric soy el custodio de su esposa. En cierta parte es algo muy bueno porque puedo ver a mi desmemoriada, pero por otra no, pues ella solo se la pasa en su oficina o con algún imbécil duque, príncipe, barón o que se yo. No sé si le están buscando marido o, ella misma decidió que era tiempo de casarse.
¿Quién se casa en estos tiempos y más estando tan joven?
—Tú te casaste cuando apenas tenías pelos en las putas bolas —se burla la voz de mi cabeza.
Necesito un loquero para que me trate. Si conocen a uno díganle que lo estoy buscando e iré por él.
No sé qué sucedió con el príncipe árabe, solo sé por Liam que están en excelentes términos. Y aquí estamos, en la clase de protocolos que le están dando a la princesa Amaya, la duquesa Maddison y lady Katherine.
Yo me debo ver como el muñeco pendejo de Shrek en estos momentos.
—Deben recordar que al tomar una taza de té, su dedo meñique deben levantar. Eso es sinónimo de elegancia —se escucha a la profesora hablar.
Thomas, Liam y yo nos vemos las caras y morimos por reír.
—¡Espalda recta, lady Katherine! —reprenden a la chica de mi amigo—No entiendo como ninguna de las tres puede acatar una orden —se queja la profesora—. Duquesa, ahora debe dejar de vestir mal —Amaya ve a la profesora fríamente, la duquesa muerde sus labios—. Nada de escotes, vestidos y faldas cuatro dedos debajo de la rodilla. Callarse cuando nadie ha pedido su opinión, sonreír aunque se sientan mal, ser amable con todos y nada de comer comida del mar.
Abro mis ojos sorprendidos por las pequeñas normas que tienen que cumplir las chicas.
—Pero... —la profesora chasquea sus dedos interrumpiendo a Amaya.
—No debe haber entendido. Por eso usted jamás llegara a tomar posesión de la corona —Amaya la ve sin inmutarse, la profesora empieza a molestarse—. ¿Por qué me ve así? —pregunta, Amaya solo parpadea con su espalda recta y sus manos en los muslos—. ¡Responda, me está haciendo sentir incomoda!
—No debería tratar así a la princesa de este... —la tipa hace un sonido raro con su boca callando a la duquesa.
—Nadie le pidió opinión a la rica recién vestida —escupe con odio—. Que este con el príncipe no quiere decir que tenga derecho de hablarme cuando usted es una vil plebeya.
Antes de nosotros acercarnos, Amaya se levanta con total calma y camina hacia la profesora de protocolo.
—Tiene toda la razón en decir que si nadie pide la opinión de otra persona, no debe darla —la tipa sonríe con grandeza—. ¿Entonces que hace hablando? —las chicas sonríen—. Aquí la única recién vestida, la que ni siquiera tiene derecho de dirigirnos la palabra y la que por lastima trabaja aquí, es usted.
—¿Quién se cree que es usted para hablarme así? Tengo más de 18 años siendo profesora de protocolo y tengo una intachable... —Amaya alza la mano haciéndola callar.
—Soy la princesa de Alemania —la ve con soberbia—. Podrá tener muchos años haciendo esto, pero no sirve ni para darle un reconocimiento real. Tengo 26 años siendo princesa y le voy a dar una recomendación aunque no se la merezca —coloca su mano en su hombro—. Regrese al instituto de donde salió y pida que le vuelvan a dar la clase donde le explicaban la jerarquía real.
Empezamos a reír, la profesora ve indignada a mi chica mientras esta quita su mano del hombro y la ve con esa frialdad que por experiencia sé, que la quiere mandar a la mierda.
—Dedíquese a otra cosa mejor porque aunque yo nunca vaya a llegar a tocar la corona, usted nunca podrá dejar de ser plebeya. Aunque le ruegue al barón más miserable de cualquier país que necesite una esposa —la tipa abofetea a Amaya.
Nos acercamos, Liam toma por los brazos a la tipa poniéndolos hacia atrás.
—Por eso tu abuela te odia no mereces ser princesa. Eres la bastarda de la familia, la que debieron abortar, la bastarda hija de un plebeyo, la hija de nadie —Liam intenta sacarla, la tipa vuelve a hablar—. ¿Qué se siente que tu padre biológico haya muerto después de enterarse de tu muerte?
La risa malvada de Amaya nos hace helar a todos en el salón donde se estaba practicando la clase protocolar.
—Lo mismo que sentiste tú al enterarte de que había perdido la memoria —la tipa la ve confundida—. No puedo sentir nada por alguien que no conocí y estoy tan agradecida que este aborto haya podido joderle la vida a tu adorable familia —una risita sádica se le escapa.
—¡¿Qué hiciste, estúpida?! —le grita la profesora.
—La policía rusa se pondrá en contacto contigo —los ojos de la tipa se desorbitan—. Ya sabes qué policía es —afirma riendo, escribe en su celular—. Buena suerte sacando a tu esposo y a tus hijos de la cárcel por intentar matar al líder de la mafia de ese país.
Liam se ríe y se lleva a la profesora de protocolo. Amaya se queda en silencio igual que todo el lugar. Lady Katherine dice que se va y Thomas la sigue. La duquesa esposa de Alaric dice que va a comer y me hace señas para que la siga.
La sigo y cuando paso por el lado de Amaya la escucho murmurarle al celular haciéndome confundir.
—Una menos —no sé si se percató que la escuché, pero después de eso se fue del lugar y yo me quede viendo la puerta contraria a mí por donde ella salió.
*****
Por más que Thomas y yo le preguntamos a Liam donde se había llevado a la profesora, no nos dio respuesta. Solo sonreía y decía que ya nos íbamos a enterar de todo. Que no era deber de él decirnos algo que nos pondría en peligro.
Aquí estamos en la muy acostumbrada reunión semanal para que nos digan cualquier mierda que nos pondrá la cabeza de cabeza.
—Se lo que sucedió hoy en la clase protocolar. La profesora fue dada de baja por irrespetar a mi hermana y a Maddison —nos informa seriamente—. Hay cosas que quería ocultarles para mantenerlos a salvo, pero es un poco ilógico que siendo guardaespaldas seamos nosotros los que los protejamos a ustedes.
Thomas y yo asentimos y vemos llegar al ruso a la oficina. Cabe destacar que este lugar es aprueba de sonidos y detecta cualquier intruso que intente espiarnos. Sea en un intento de entrar o con algún dispositivo que grabe algo acerca de nosotros.
—No es un secreto para nadie que estamos aliados con la mafia rusa, pero esto es temporal —Alaric se levanta de su asiento y se coloca frente a nosotros—. Cada quien tiene una venganza con mi abuela y las personas que están con ella, están siendo torturadas tanto por mi como por Sasha para que nos entreguen a todas las personas que la apoyan.
El ruso se ríe y me ve con soberbia. Ya decía yo que este tipo estaba muy metido aquí.
—¿Amaya está involucrada en esto? —le pregunto, Alaric pone la misma cara inmutable que pone Amaya cuando esconde algo—. ¿Perdió la memoria o esto es un puto juego macabro de ustedes?
Sasha se carcajea.
—¿Crees que mi adorable chica sería capaz de fingir una pérdida de memoria? —trago grueso por como la llamó, y de verdad no creo que ella este fingiendo—. Confía y trata de entender que ella más de una vez se ha arriesgado por su familia. Merece obtener una venganza sin importar cuales sean sus métodos.
Frunzo el ceño sin entender lo que dice. Alaric, Thomas y yo lo vemos entre sorprendidos y confusos.
—A lo que vine —nos entrega unos papeles y antes de abrirlos nos dice que tenían—. Tenemos el tiempo en nuestra contra. El trono de Suecia y Finlandia antes de que finalice el año debe ser tomado por sus herederos —suspira—. Estos documentos se los robé a la reina la otra noche de su oficina y voy a resumirles lo que necesitan escuchar.
Nos invita a tomar asiento, le hacemos caso los tres y vuelve a hablar después de sentarse él también.
—La madre de tu abuelo era la princesa heredera al trono de Suecia, y de acuerdo a las leyes reales de ese lugar, su hijo debía tener una nieta para que ella tomara la corona de ese país —explica con calma.
—¿Por qué mi abuelo no tomo la corona de alguno de esos países? —pregunta Alaric con confusión.
—El padre de tu abuelo era también heredero al trono de Finlandia y ellos al casarse, decidieron hacer las reglas iguales. La diferencia es que el trono del país de tu bisabuelo debía ser tomado por un nieto —frunce el ceño—. Ambos fueron reyes, pero sin unir naciones ni gobernar sus países. Tu abuelo fue obligado a casarse con tu abuela porque ella estaba embarazada. Un hijo fuera del matrimonio en esos tiempos bien visto no estaba. Aunque el padre de lady Katherine es su hijo, ella siempre lo negó porque era un drogadicto. Por ese motivo tus bisabuelos decidieron que los nietos de su único hijo fueran los que gobernaran esos países.
—¿Cuál es el problema entonces? —pregunta Alaric.
—Que tu abuela descubrió cual es la única cláusula que no los haría tomar posesión de su respectiva herencia —frunzo el ceño, Thomas y yo nos vemos la cara—. Amaya si nacía hombre, la corona de ambos países pasaba a manos de tu abuela por tener una hija y tú perderías la corona de Finlandia por no tener una hermana.
—Y si la saca del camino más rápido las consigue —intervengo y el ruso asiente.
Todos nos quedamos en silencio tratando de asimilar lo que acaba de decir. ¿Por eso la reina la envió a Londres? El motivo de la salida de ella de este país era para que se muriera de hambre por no saber hacer nada.
—¿Por qué mi abuela saco a Amaya de este país y la hizo mantener un juramento de no ser descubierta? —pregunta Alaric como si me leyera el pensamiento.
—Amaya y yo no tuvimos tiempo de hablar de eso —mueve su cuello de un lado al otro—. El anillo que tenía el rey está perdido y de el tú eres dueño —Alaric lo ve con confusión—. Es un anillo de oro con tres gemas del color de los tres países, que para ese entonces, pertenecían a su familia y al tu tenerlo, automáticamente te conviertes en rey de Alemania y Finlandia.
—No puedo ser rey en dos lugares —afirma acariciando su cien.
—Puedes renunciar a la corona de unos de los dos países y cedérselas al segundo en línea, pero debes tener en cuenta que Amaya no puede ser —el ruso sonríe sin ganas—. Existe un segundo y tercer anillo. Ambos son de oro y poseen dos gemas, uno del país proveniente del heredero y la segunda del país que el monarca reinara.
—Si el anillo del rey está perdido, ¿quién tiene los dos restantes y quién puede heredar la corona si no es Amaya? —pregunta Thomas.
—Lady Katherine podría tomar posesión de la corona de Alemania o Finlandia, solo si Alaric renuncia a su trono y hace un comunicado explícito del porqué no tomaría sucesión del trono heredado, y tendría que hablar con el consejo del país al cual renuncia para que aprueben su decisión —explica el ruso.
—¿Todo esto lo dicen los documentos? —le pregunto, este se ríe—. ¿Dónde están los dos anillos faltantes?
—Mis padres investigaron a la familia de Amaya cuando se enteraron de mi noviazgo con ella —Alaric se ríe—. Ella alemana y yo siendo ruso digamos que no pintaba bien la cosa —arruga su nariz—. En los documentos solo habla de lo que les pertenece por ley y del anillo perdido del rey. Los otros dos anillos no salen reflejados porque tu abuela se los regaló a mi abuelo sin saber que tan importantes eran.
—¿De que estas hablando ahora? —cuestiona Liam.
—La reina ayudo a unos mafiosos italianos a secuestrar a mi hermana menor y el pago a estos, fueron esos anillos que para ella importantes no eran —Alaric hace señas para que continúe—. Mi abuelo al enterarse de eso tomo venganza, en un parque los embosco y mató a la nieta de 5 años del líder italiano. A los hombres que secuestraron a mi hermana los desmembró y ahí encontró los anillos de ustedes.
Alaric y Liam se empiezan a reír como si de una broma divertida se tratara.
—Por eso tiene miedo de que ustedes la aprisionen —dice, Alaric, aun riéndose.
Un sonido de que alguien viene nos alerta y nos hace callar. Esperamos a que la puerta se abra y una muy alegre Amaya ve a Sasha. Un nudo se hace en mi estómago cuando veo como ambos se abrazan con anhelo y este la alza haciendo que ella ponga sus piernas alrededor de la cintura de él.
—Moya lyubimaya nemetskaya printsessa, ty zdes' —dice, Sasha en ruso, con una sonrisa de mierda y cara de enamorado.
»"Mi princesa alemana favorita, estás aquí"«
—Ich bin schon hier, mein lieber Russe —responde ella, en alemán, con la misma sonrisa y cara de mierda enamorada.
»"Ya estoy aquí, mi querido ruso "«
Presiono mis manos en puño al ver esa escena y siento como mi corazón empieza a palpitar como loco. Desde que llegamos aquí hemos tenido clases intensivas de ruso y alemán. Siento ganas de matar al tipo cuando se voltea con ella en brazos y me ve como si hubiese ganado un gran premio.
Jodido imbécil.
—Las terapias te han hecho muy bien, mi princesa —besa su mejilla, ella se baja de encima de él y nos regala una fingida sonrisa.
—Debo retirarme, Charles me dijo que al terminar fuera a buscarlo —Thomas y Liam me ven con ¿compasión?
¡Hijos de la gran puta!
Alaric asiente y me da permiso de salir. Ella me ve con confusión y preocupación. Odio esa mirada que dice que soy un extraño. Salgo como alma que lleva el diablo de ahí y me voy a algún sitio del palacio donde nadie pueda encontrarme.
Esta mierda es demasiado difícil.
Amarla tanto, tenerla tan cerca y no poder ni siquiera tocarla. Esta mierda es una tortura y lo peor es que el ruso sabe que me la está robando. Estoy perdiendo a mi novia, estoy perdiendo a la chica que me olvidó.
¿Cómo coño voy a competir con alguien que ella si recuerda y ama?