Las oportunidades no aparecen dos veces en tu vida. Tuve la mía y aunque me cueste aceptarlo, la perdí.
¿Decir la verdad? Más de una vez pude hacerlo, pero cuando tienes a un monstruo como abuela, te puedo asegurar que hasta respirar te da miedo. Recibir esa nota solo me indicó que la reina no trabaja sola. No puedo creer que alguien la apoye y sea igual de sucio que ella.
La confianza que tenían los chicos en mí ya no existe. No podré olvidar la cara de Matthew al verme bajar por las escaleras del palacio. Solo espero que me perdone y entienda que todo lo hice por salvar a mi hermano. Cuento con Alaric, Liam, Katherine y Sasha, ellos son mi todo ahora, pero me hacen falta mis dos ingleses.
Tal vez la ley de Murphy se olvide de que existo y por una vez las cosas me salgan bien. Deben pensar que les he contado todo, pero no. Aún me esconden cosas, aún me guardan secretos, aún no digo el verdadero motivo de mi salida del país. Solo saben de dónde vengo, de quien provengo y parte de mi historia.
El resto, por ahora, es secreto.
Voy a defender a los míos y no me va a importar que mi cabeza quiera cortar.
¿Cómo es Matthew en el palacio?
Sigue siendo un amargado amante del orden. Por haberle mentido me ignora. No quiere ser mi amigo, no confía en mí. Tampoco sé si terminamos, pero esta vez de brazos cruzados no me quedaré.
Él es el guardaespaldas de mi hermano.
Yo soy princesa.
Él es inglés.
Yo soy alemana.
Él no confía en mí.
Yo le di motivos.
Él y yo no tenemos nada en común.
Pero, qué pasaría si yo decido... ¿hacerlo mi príncipe?
Hola, soy Amaya y esta es mi historia... otra vez.
La historia es suya, pero la digo yo, su alteza.
No diré hola, pero soy Matthew y ahora esta historia la cuento yo.
¿Pensaron que esto acabaría?