-Duque de Rio, lamento que lo hicieran levantar temprano, igual que a mi- Milán se disculpa viendo de reojo a su hermana que ignora sus palabras.
La reunión se produjo en un claro a unos metros del palacio hogar del rey Farid. Este los observa desde su balcón techado, puede observar sin ser visto.
-No se preocupe duque Daltar, estoy acostumbrado. Siendo el asistente de un rey es difícil dormir hasta tarde- Adara le da una mirada de burla a su hermano.
Concentrada en el paisaje. La planicie verde dibuja un circulo bordeado de árboles flamboyán que lucen coloridas flores rojas y naranjas. Un camino amplio conduce a una cordillera de montañas, por un lado, por el otro un pasillo de cactus se dirige al acantilado que da al mar. La brisa los baña con su olor a salitre. Es increíble tener esa mezcla tan extrema en el mismo lugar.
-Yo llevo doble carga, soy asistente y hermano de una reina que no es otra que Adara de Neria. Uno solo de esos cargos ya es mucho. - las palabras de Milán la sacan del deleite.
-Milán, si sigues difamándome te dejare aquí, en estas tierras, podrías descansar de la reina, aunque no te garantizo que descanses de tu hermana.
-Veo que se llevan bien.
-Sí, soy su defensora.
-Y yo su títere- Esquiva el intento de golpe en la cabeza.
-Milán.
-Ve, no me puedo expresar sin ser amenazado.
-Mejor avancemos, el rey no tarda en comenzar su rutina- Calixto se divierte, pero le es imposible olvidar sus obligaciones.
- ¿Tiene una rutina?
-Inicia a las cinco de la mañana. - Los tres miran el reloj.
-Son las seis- Milán ve su reloj.
-Cuando asiste a eventos nocturnos se levanta a las siete e inicia el trabajo a las nueve- respiran aliviados.
-Es decir que tenemos unas dos horas para hablar.
-Una hora y media- Prefiere terminar antes. Con Farid nunca se sabe.
-Por donde vamos, tu eres el que conoce el sendero. – les explica a donde van antes de iniciar el galope.
-¡Elías!
-Diga su majestad- el edecán trae el café con leche solicitado por el monarca.
- ¿Quiénes se están quedando en el palacio?
-La reina Adara, su hermano Milán, duque Daltar y una señora de servicio, se encarga de la comida de la señora. - hace un mohín. No le extraña que la súper reina tenga sus caprichos.
- ¿Sabes a dónde van? - señala el claro donde los jinetes emprenden el viaje.
-Harán un paseo a caballo, el duque Calixto les mostrara una parte del sendero. El programa dice que irán hasta la montaña Cibo y luego al prado Bravo- son lugares emblemáticos de la zona. El prado es el lugar que le da paz cuando quiere respirar aire puro.
- ¿De quién es la idea? - Cuando vio al grupo uso los binoculares para observar con más detalle. La cabellera oscura ondeando en el aire capto su atención de inmediato. Se imagina a la dueña en pantalones como el día que le atacó en la coronación. Sabe lo bien que le queda esa prenda.
-Las ordenes las recibimos del duque Calixto- Calixto se está tomando muchas molestias con los invitados, tanto que me hará ver como un mal anfitrión.
-Muy bien, que preparen mi caballo- el joven se detiene en seco.
-El entrenador le espera en el gimnasio, señor.
Voy a montar un rato, Elías. Preparen el caballo.
-Como ordene.
-Esta vista es maravillosa. - la montaña Cibo ofrece una vegetación variada. Altos pinos se mezclan con cipreses, ceibas y caoba centenaria de amplios troncos.
-Es una zona privilegiada- Milán baja del caballo para recostarse en uno de los troncos.
-Tenemos muchas maravillas en Nerea- declara orgulloso por los elogios. Imita a su homologo.
-Espero conocer la mayoría en este mes- Adara habla desde la altura del animal.
-Puedes quedarte aquí, tu esposo vive aquí, es la excusa perfecta- Las palabras de su hermano hacen que lo mire.
-Tengo cosas que resolver en Neria y un gobierno que dirigir.
-Imagino tus problemas, los miembros de tu consejo no me dan confianza- no esperaba esa opinión de Calixto.
Antes de salir de Neria, tomó algunas decisiones sobre los miembros del consejo. Algunos fueron removidos y otros suspendidos hasta nuevo aviso. Sila, quedo a cargo de ejecutar esas órdenes y otras más. Después del desayuno se comunicará con él para ver cómo va todo.
-Ese es el punto, en mi consejo hay personas de credibilidad sospechosa al igual que aquí- Introdujo el tema aprovechando el comentario anterior. Del mismo modo que Calixto ve anomalías en su consejo, ella los ve en los Nereos.
-¿Por qué lo dices?
-Hemos comprobado que algunos de los nuestros tienen ciertos tratos con tus consejeros y creemos que han ocasionado el caos en el que estamos, comprometiéndonos económicamente con ustedes. - Calixto escucha reflexivo.
-Todos los acuerdos han venido desde tu reino- dice con cautela.
-Todas las propuestas, ofrecimientos y exigencias vienen del tuyo. Nos han acosado a tal punto que tuvimos que ceder a este acuerdo matrimonial para ganar tiempo.
- ¿Tiempo para qué? Con el acuerdo han podido conservar sus tierras, sigues reinando en Neria y eres la consorte de otro reino. - enumera verdades como si fueran un privilegio. Lo mira adusta.
-El tiempo es para descubrir quién está detrás de todo esto. En Neria pasan cosas extrañas, información que se filtra entre la gente, disturbios, afrentas, - Sus palabras traen una implicación- La negación de la población para trabajar y saldar la deuda es manipulada por algunos sectores. De repente todos gritan a favor de la anexión cuando siempre hemos luchado por nuestra independencia- su mirada es acusadora- y la muerte de mi padre no ha sido esclarecida. Tu rey es el principal sospechoso de su muerte- El tono de amargura conmueve al secretario.
Un rey solo puede ser herido por alguien que ostente su mismo estatus. Esa batalla no tuvo ni tiene fundamentos y el rey Farid estuvo en ella. - los argumentos de Milán le obligan a dar una respuesta, aunque no tiene los detalles de ese enfrentamiento.
-Créanme, a Farid le interesa aclarar esa situación- desde que asumieron a corona de Nerea han descubierto muchas irregularidades, algunas han sido aclaradas, otras han sido difíciles de abordar debido a la falta de información y poca cooperación de los consejeros. Las evasivas y dilaciones en entregar informes merman la solución de los problemas- ¿Por qué no le has preguntado?
-Él me va a dar su versión, si es que se digna a darme una respuesta.
- ¿Por qué no lo haría?
-Prefiero hacer una investigación antes de enfrentarlo con el tema- Le gusta ser justa y por lo que sabe los consejeros suelen abusar de la confianza y el poder de sus cargos. - No quiero acusar a la persona equivocada, pero te aseguro que el culpable lo va a lamentar.
-Necesitamos adentrarnos entre sus nobles para confirmar los datos que tenemos- lo piensa un momento y asiente.
-Deben instalarse en el palacio de gobierno, desde ahí podrán interactuar con los nobles sin levantar sospechas. Hoy mismo me encargare de organizarlo, mañana se podrán instalar.
-Hay una reunión de la realeza y yo no he sido convocado- los caballeros se paran erguidos en una reverencia al rey. Su llegada los toma por sorpresa a los tres.
-La señora no rinde tributo a su rey- se pone a su lado para aspirar su olor.
- ¿Necesita el rey la adulación de una esposa para sentirse rey? - el sarcasmo hizo reír a los secretarios.
-Eso engrandecería mi ego- contesta aclarando la garganta.
-Tengo la misma necesidad, mi ego necesita que un noble caballero la haga sentirse como una dama en todo momento. - la cara de desconcierto del rey por la crítica es digna de ver- Ahora estoy con la familia, - señala a los duques- No son necesarias las formalidades, cariño, hay un momento para relajarse, señor rey- Lo critica abiertamente.
-Veo que no sabes ser reina si piensas así, por eso no tienes reino. - trata de golpearle el ego de la misma forma que ella lo hizo.
-Creo Milán que debemos retirarnos- Calixto percibe cierta chispa.
-Estoy de acuerdo mi querido Calixto- Milán le guiña un ojo en complicidad.
-No olviden llevarse al rey, necesita que lo adulen, si ustedes se van dejara de ser rey- se burla sin disimular.
-Pueden irse, me quedare con mi esposa, cuando estamos solos es muy dócil- dijo autoritario.
Los jóvenes montaron sus caballos y partieron sumidos en una conversación geográfica del área.
-Quiero ir al prado Bravo, dicen que es muy bello- Adara habló primero evitando un incómodo silencio.
-También es muy romántico- levanta una ceja la mirarlo, no entiende a que viene el comentario.
-Hay romance cuando hay enamorados, si no los hay, se trata de una inspiración para plasmar en un cuadro. – se aleja hacia el caballo n***o de gran pelaje que esta montando.
- ¿Quién te asigno ese caballo?
-Yo lo elegí- acaricia el animal encantada.
-Es un animal muy grande y fuerte, difícil de dominar- refiere preocupado.
-Crees que lo elegiría si no puedo montarlo. - responde desafiante.
-Sueles aferrarte a los espejismos, - empieza retorico- No me sorprendería si te empecinaras con dominar a Sombra, igual insistes en llamarte reina, gobernar un país y herir a un rey. - ríe en respuesta al comentario.
-Heredé un reino, por eso soy reina, lógicamente tengo que gobernarlo y voy a matar a cualquiera que se meta con la soberanía de mi país, tenga el título que tenga, rey de cuento. - se acerca mascullando las palabras. Invade el espacio personal del otro deleitándose con la colonia amanerada del hombre.
-Me estas amenazando reina sin reino- se muestra arrogante, mientras inspira el aroma afrutado de la chica. Le cuesta mantener un carácter firme con tanta cercanía.
-Te estoy advirtiendo Farid- se retira por su bien.
-No te tengo miedo, Adara. - dice más relajado.
Le dio las indicaciones para llegar al prado, luego subió al caballo dejándola sola analizando la ruta.
-Tomate tu tiempo, te espero al lado del rio, voy a pescar, te guardaré el desayuno querida esposa, no la dejes enfriar.
-Si llego primero te daré la oportunidad de desquitarte por la herida que te hice, querido esposo.
-De acuerdo- empieza a retirarse cuando la escucha muy cerca.
-No me guardes pescado, prefiero frutas del bosque.