9-Años después

2482 Words
Tiempo después. Mirando los aviones desde el área de espera del aeropuerto Lorenzo Reed vive la añoranza del tiempo pasado. recordando el pasado que le ha convertido en lo que es hoy. Un tipo arrogante con un tinte amargado que aleja a las personas que no quieren ser víctimas de su mal carácter. A base de tropiezos ha creado una personalidad férrea, insensible, perfeccionista, de decisiones radicales, además es impenetrable. Nadie sabe nunca lo que está pensando. Con éxito en los negocios, su total entrega y dedicación al trabajo le han otorgado un puesto privilegiado entre las empresas del rubro tecnológico. A los 28 años es un hombre inmensamente rico, fuera del tesoro familiar. Ha construido su propio patrimonio. De pocas relaciones sociales, gran discreción de su vida privada y escasas o nulas relaciones sentimentales le han consagrado como un enigma en la sociedad. Mirando esas grandes aves de metal abrirse espacio en el aire, siente el mismo vacío de antaño cuando vio partir al que juró sería la única por quien sufriría. Una mujer gira a su alrededor en espera de que le abra su corazón. Se mantiene paciente aguardando el momento en que el magnate vuelva a confiar en las mujeres. La hermosa chica a quien vio ser una niña y en sus brazos se convirtió en mujer. Se despidió de él en ese mismo aeropuerto, asegurando que pronto regresaría a continuar con sus estudios como lo habían planeado. Ni una llamada, ningún mensaje. Nunca más una fotografía de su rostro llegó a sus ojos. Cada vez que pisa este lugar revive la escena en su mente. Exhala un aire pesado. La conmiseración por sí mismo es incomoda ¿Qué pasaría si va por ella? ¿la vería igual que antes o la haría pagar por atarlo a un pasado que siempre está en su presente? “por tu culpa Linette, estoy muerto en vida. Soy un zombi que actúa en el día como una persona normal y por las noches vuelve a caer en tus brazos para estar más dolido al otro día y hacer lo único que puedo hacer, desquitarme con todos como no lo puedo hacer contigo” La voz alegre de alguien conocido le hace salir de la cárcel en la que voluntariamente se ha encerrado. -No lo puedo creer, el mismísimo dios del trueno ha venido a la tierra por mí, ¿Has salido de Asgard por mí? Es increíble. -Si quieres me puedo ir. - miro a mi amigo sin diversión. -Calma, salúdame primero y luego expulsas tu veneno- se abrazan brevemente- Creo que el nombre de Loki te queda mejor, Thor es más amigable. -Paolo, tres años de universidad y dos como empresario no te han ayudado a madurar. Eres caso perdido. -Tan maduro que caigo a cada rato, - hago todo para no reírme- Esas experiencias no me impiden ver los colores de la vida. -Yo también los veo- le contesto serio. -Sí, pero yo veo una paleta de colores variada, tú te limitas a blanco, n***o y gris- Tal vez tiene razón, pero no estoy para que me psicoanalicen. -Me voy- anuncio de camino a la salida. -Espera, aun no tengo mi maleta- vine a toda prisa para darme alcance. -Pide un taxi n***o o blanco- le digo cuando me obstruye el paso -Prefiero el tuyo que es gris- suspiro resignado. No puedo negar que lo echo de menos. -Te falta la maleta- Sonríe al darse cuenta que me ha convencido. -No importa, después vengo por ella. - Así es Paolo- Tengo que aprovechar que mi amigo “el dios viajero del cielo”, ha venido por mí. Hoy es un día muy colorido. -Este va a ser un camino muy largo- Tiene la lengua suelta, no hay quien lo pare. -Largo y entretenido, mío fratello. - me rio, hace mucho que no me llamaba así. Lo miro porque sé que debe estar disfrutando mi risa y lo veo mirarme fijamente con cara de cuestionamiento. - ¿Qué ves? -Este auto es rojo, - lo señala con espanto- No puede ser tuyo ¿Te confundiste amigo? - arrugo las cejas. -Sube o te quedas – entro y enciendo el vehículo. Lo veo subir de un salto. Pongo la marcha y salgo del estacionamiento. Paolo no pierde mis movimientos. - ¿Qué te ha hecho tan odioso? Yo quiero a mi antiguo amigo. Si vamos a colaborar en un proyecto debes abrirte, - no tengo intenciones de responder cosas que él sabe, que me recrimina desde la distancia. Se enfoca en la autopista - ¿Cuéntame que haremos? -Trabajar Paolo, trabajar. - ¡Hola buenas tardes! - Trato de ser amable. Por la expresión de la niña debo ser espantoso. -No puedo hablar con extraños- dice de mal modo, cruzándose de brazos del mismo modo que cruza las cejas. Solo a mí mismo me he visto hacer eso. -Estás pisando a este extraño- apunto mis zapatos relucientes con una sandalia de estrellas de brillo sobre ellos. -Pues quite su pie de debajo del mío, señor extraño- grita indignada. Como si yo estuviera ensuciando su pie. Hasta aquí llegó mi paciencia. - ¿Con quién vienes? —se queda callada- ¿no vas a responder? - miro a los lados a ver si alguien se acerca por ella. Se aparta desafiante. -Le dije que no hablo con extraños y menos con uno tan tonto que pone su pie debajo del mío. -Me estas insultando y no te disculpas, eso es grosero. - Esta niña no tiene modales -Eso te pasa por hablar con extraños- ¿? ¿En serio estoy discutiendo con una niña? Debo controlar mi mal humor y usar la inteligencia emocional. -Hagamos algo, te voy a decir mi nombre, tú me dices el tuyo y ya no seremos extraños, me pides disculpas y ya- Lo piensa mientras me observa de pies a cabeza -No me interesa conocer a alguien tan interesado y quisquilloso ¿Qué es un simple pisotón? - cuento hasta veinte. -Disculpe señor la niña lo está molestando- una carita inocente me hace dudar, quiere manipularme la diablilla- Lauren discúlpate con el señor para que no te castiguen. - Parece saber el tipo de niña que tiene. -Carla, sabes que no puedo hablar con extraños. - ¿Lauren? Tienes un nombre muy bonito se parece al mío- intento ser simpático, por la madre, debe tener mucha lucha con una hija así. -Lauren dale las gracias al señor, está siendo amable contigo- se voltea iracunda- Obedece, discúlpate para que nos vayamos. -Aún sigue siendo un extraño- Tiene razón la condenada. -Perdonen, soy Lorenzo Reed- le doy la mano a la joven madre, es hermosa igual que la hija. Antes de que la adulta pudiera tomar mi mano la pequeña se interpuso tomándola primero. -Tu nombre y el mío comparten algunas letras, pero el mío es más bonito. -Eso no lo discuto, el nombre es tan bonito como su dueña. -Lorenzo me tienes loco buscándote- Paolo se acerca quejándose, enseguida se concentra en la madre de la niña. -Estoy aquí Paolo no me he ido. -Bueno, nosotras nos vamos, le pido disculpas por la niña. Vamos Lauren, tu madre nos espera. - ¿No es tuya la niña? - Paolo se me adelanta con la pregunta. -No, es de mi jefa, hasta luego- intenta irse, si mi amigo la deja. - ¿Eres su niñera? -No necesito niñera- responde el diablillo, molesta. -A ver señorita dijiste no hablas con extraños. - le reclamo con razón. -Él es tu amigo tonto, se llama Paolo- me dice con cara de sabionda. - ¡No me llames tonto! - pongo mi tono más austero. -Deja de serlo- se burla Paolo. -Exacto, no seas quisquilloso- le acompaña la niña. -Lauren, no se les dice tonto a las personas. -Tranquila preciosura, lo ha descrito a la perfección- Con amigos como este solo necesito un enemigo en el cielo. -Carla, es la asistente de mi mami, ¿es linda verdad? - ¡un momento, es simpática con Paolo! Eso es injusto. -Sí, pequeña- responde con cara de bobo- tu y yo sí que nos entendemos. - sonríen con complicidad. Carla se sonroja, se ve muy dulce al hacerlo. Se nota apenada por el comportamiento de la niña. La madre debe ser una de esas mujeres mandonas y empoderadas que andan más ocupadas en su éxito personal que en la educación de sus hijos. Le doy un codazo a Paolo para que salga del ensueño. - Soy quisquilloso, ¿eh? -Tonto, aburrido, amargado- enumera esos epítetos con naturalidad. -Ella no dijo todas esas cosas. -Pero yo sí- me da el frente- Te conozco Lorenzo no lo olvides. -De ti que puedo decir “amico mío”- digo en italiano. -Soy tu fratello del alma- lo miro empequeñeciendo la mirada. -Il demone della mia vita (el demonio de mi vida) – ríe a carcajadas. -Pero me a amas, yo te hago más humano, aunque sea un demonio. -Vámonos ya demonio humano. -Es linda la niña. - ¿Lauren? -No, me refiero a Carla. -Dijiste niña. -Así la veo yo, pero la niña, Lauren, es muy directa. -Como yo. -Es quisquillosa como tú. -En eso se parece a ti. -Si es así, es la mejor cualidad que puede tener. -También tiene tus ojos y tus gestos deberías tener una hija igual, que desborde tu paciencia. *** -Mami ya estamos de vuelta- me paro a recibir a mi hija. Mi amor, se han tardado más de lo habitual ¿todo bien? - pregunto a Carla -Si Linette, tuvimos una pequeña distracción- mira a la niña. Algo ocultan. - ¿Pasó algo con Lauren? -Pisé sin querer el zapato de un señor, pero le pedí disculpas como me has dicho. - toma las mejillas de su madre suavemente a la vez que chocan frentes. -Muy bien, pero debes tener cuidado, no vayas por ahí pisando a las personas solo porque les puedes pedir disculpas. - la niña baja la cabeza sumisa - Claro mamá como tú digas. -Ve lávate las manos- sale corriendo, no sin antes hacerle señas a Carla para que no diga nada, esta le guiña un ojo. -Carla, estás segura que pidió disculpas, es un poco testaruda. -Todo quedo en paz, los dos manjares quedaron felices y apetitosos- no entiendo, pisó la comida o qué. - ¿Están hablando de comida? Me interesa- Llegó quien faltaba. -Hola Desiree, no puedo creer que solo pienses en comida- nos saludamos como si no nos hubiésemos visto en la mañana. -Estoy muriendo de flaca- señala su cuerpazo- Tengo derecho a velar por mi salud- busca apoyo en Carla. ¿Dónde está la comida? -No hay comida, estoy hablando de dos caballeros a pedir de boca, un rubio y un moreno que me tope en el restaurante. - los describe sin omitir detalles. Mi amiga descarta el menú con una mano. - ¡No estoy interesada!, esa combinación acabó con nuestra paciencia una vez y nos dejó un par de recuerdos parlanchines. -Yo si estoy con el apetito a mil, dime donde se consiguen y puedo mirar el menú a ver que se me antoja. -Desiree ponte seria ¿Dónde está tu recuerdo? -En la escuela ¿el tuyo? -En el baño. -Bien ¿Cuáles son los planes? - ocupamos la salita de mi oficina. -Ir a casa de mi madre, la tuya está con ella hoy es tarde de abuelas- se emociona, eso trae locura consigo. -Si las abuelas cuidan los nietos, podemos tener una tarde de chicas- grita alborotada. - Con merienda incluida en ese restaurante con menú humano. - Claro, - Carla le hace el dúo- Una rica galleta de vainilla para Linette, un muffin de chocolate para Desiree y un cake pop de azúcar para mí- Brincan como niñas chiquitas, buscan incomodarme, decido unirme a la diversión. -Yo lo que necesito es un spa para consentirme la tarde entera- me miran con cara de aburrimiento. -En ese caso retinol para ti, colágeno para mí y ácido hialuronico para Linette. - rehacen la distribución. -Carla, estás peor que Desiré, que suerte la mía, estas amigas son una bomba. -Ahora recuerdo que debo ir por mi recuerdo. - Desiree sale del circulo y toma su bolso- En la tarde iremos por unos tragos, quiero algo fuerte, nada de cremitas ni dulces. -Eso amiga, vodka para ti, wiski para mí y una tequilita para nuestra niña bonita con pelo color fuego. - Carla tiene un menú para cada espacio. Quiero saber que me toca si vamos al taller de mecánica. - ¡Tía Desiree viniste! - mi hija salta a los brazos de mi amiga. -Hola princesa consentida. - la colma de besos. - ¿Dónde está Piero? -En el cole, voy por el para llevarlo a casa de tu abuela. -¡Bravo!, - hace círculos saltando- voy a ver a mi amigo. -Niña esa alegría por el pequeño ricitos de ébano. - Carla le hace cosquillas- Controla esta niña Linette. -Tiene el mismo gusto de la tía- señalo a la implicada. -Para que te enteres ahora voy a cambiar, iré tras un rubio ojos azules- se defiende mi amiga. -Yo iré tras un moreno- ambas deciden ir por ejemplares contrarios. -Yo sigo en la misma paleta de colores, me siento feliz con mi hermosa hija- no sé porque dije eso. - ¿Vas a buscar a mi papá? -No opines en las conversaciones de los adultos chiquilla. - la regaño. *** - ¿Qué opinan del proyecto? - después de terminar la junta hago la pregunta a los nuevos socios. -Es muy bueno. El desarrollo de ese software puede resolver el problema de los aeropuertos. Al gobierno le urge darle solución. -Si funciona lo podremos ofrecer a otros países. - ¿Por qué decidiste consorcial si tienes la facilidad de hacerlo solo? -Ya no quiero viajar tanto, mi madre me presiona para que haga más vida social, quiere nietos. - ¡Jajajajaja! Lorenzo Reed con hijos, eso es una película de terror - ¿Desde cuándo le haces caso a tu madre? Que yo sepa eres un hombre maduro. -Es hora de sentar cabeza Paolo, tu madre te ha dicho lo mismo. -Para mi madre sigo siendo un chico, se entretiene consintiéndome. -No es lo que me dijo la otra noche, me pidió que te aconseje. -Le dijiste que no ¿verdad? - ¿Tienes hijos Javier? -No que yo sepa, nunca nadie me ha dicho que los tenga- el ambiente se tensa -Vamos a celebrar, tenemos motivos el proyecto, la venta y los beneficios que vendrán. No digas que no Lorenzo. Iremos a un bar discreto. -Está bien, pero no quiero sorpresas ni nada por el estilo. -Como digas, con tal de que vengas esta noche soy San Juan Evangelista, me alimentare de miel y agua.
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