En los días siguientes, Anthony dedicó cada momento libre a estar con Ethan y Chloe mientras Phillip avanzaba con los trámites legales para la custodia compartida. Los encuentros con los niños estaban llenos de risas y cariño, una reconexión que lo fortalecía para enfrentar la situación. Tras un par de días, Phillip le informó que todo estaba listo y podía proceder con el trámite. Con los documentos en orden, Anthony decidió regresar a Nueva York sin avisarle a María Elena, pensando que una visita sorpresa sería perfecta. Al llegar, se dirigió directamente a su despacho, deseoso de verla. Al entrar en la recepción, escuchó voces provenientes de una de las salas de reuniones. Reconoció de inmediato la voz apasionada de María Elena y se acercó sigilosamente, quedándose en el pasillo lo suf

