Matteo caminaba a través de la niebla en su sueño, sin rumbo fijo, con una mezcla de ansiedad y deseo golpeando su pecho. Sabía que esto era irreal, que el escenario brumoso no podía ser la realidad, pero algo lo mantenía anclado. Era como si el aire mismo estuviera cargado de una energía que no lo dejaba escapar. De repente, una figura emergió de la niebla. Su silueta era inconfundible, incluso antes de que la viera por completo él supo que se trataba de ella, no podía ser de otra manera. Abbie. Su cabello castaño y ondulado caía libremente sobre sus hombros, y sus ojos brillaban con la intensidad de siempre, pero había algo diferente en su mirada. Era más vulnerable, más abierta, como si estuviera esperando algo de él, algo que había sido reprimido por demasiado tiempo. Matteo la obse

