Michele levantó una ceja, cuando notó la presencia de su padre en el lugar. Con una mirada tan fría como la de su hijo, Jesse caminó hasta ellos. —Pensé que no vendrías —mencionó Michele saludando a su padre y a Gabrielle; Kath hizo lo mismo y con una sonrisa, esta vez más tranquila besó la mejilla de los dos hombres. Kath ya sabía que Gabrielle era padre de los Moretti y luego de saludar con amabilidad preguntó: —¿Trajo a Raven? Michele presionó la mandíbula, el ave no era de su agrado, tampoco el que Kath quisiera ver a ese pajarraco. Jesse asintió. —Está afuera cuidado por mis hombres —espetó y Kath sonrió alegre. Como Jesse sabía que Kath estaría acompañando a su hijo, decidió ponerle al ave una de esas corbatas, esta vez llevaba una negra, igual a la que Michele usaba. —Un día desp

