Cuando Gabrielle bajó al sótano donde se encontraba su hijo mayor observó el panorama. Todo el equipo de seguridad instalado y a la joven rubia terminando de revisar todo junto con su hijo. Sam se colocó de pie en cuanto escuchó el carraspeo del hombre y de la misma forma que Abbie se sintió nerviosa ante la imponencia del hombre, ella también lo hizo. —Tu eres Samara —dijo Gabriele en un tono afirmativo, observando como Sam ajustaba sus gafas y respondía que era ella. Con un gesto amable Sam extendió su mano para saludarlo y Gabrielle respondió. —Es un placer conocerlo señor Moretti —mencionó Sam tratando de sonar natural, Gabrielle asintió, pensando que sus hijos habían crecido muy pronto. —Me alegra saber que mis hijos tienen a su lado a mujeres inteligentes —dijo Gabrielle, quien po

