Julieta:
Todo era horrible, ese viejo mal parido otra vez había tomado provecho de mi, llevo dos meses aguantando esto solo porque es muy poderoso y podría arruinarme en cuestión de segundos. la rabia me invadía, estaba llena de impotencia, sentía a las lagrimas caer por todo mi rostro. Empecé a sentir como de pronto todo el alcohol que había tomado se empezaba a apoderar de mi. Seguí manejando mi vieja camioneta sin responsabilidad alguna. Solo daba vueltas por el mismo lugar. Deje de estar sobria.
-Cuidado! Esta usted loca?!
En ese momento decidí parar el carro en una esquina, cuando vi a un hombre de aproximadamente 24 años. Se veía igual de miserable que yo, tenía un café en la mano, vestido con un polo n***o, una casaca roja encima, unos jeans rotos del mismo color del polo y unas zapatillas deportivas rojas con n***o (Jordan, por lo visto tiene dinero) . En ese momento el alcohol volvió a apoderarse de mi y me hizo decir la mayor estupidez de mi vida.
-Ey!
-Hola.
-Que te pasa?
-Nada de tu importancia
-No creo que sea tan malo como lo mío.
-Qué te puede haber pasado a ti?
-No tienes idea...
-Creo que los dos estamos igual de miserables.
En ese momento levantó la cabeza y dejo ver unos hermosos ojoso el derecho de color azul y el izquierdo de color verde (le daba sentido a la frase "una mirada matadora") al hacer esto me tiro un sonrisa cálida y seductora al mismo tiempo causando que viniera mi estupidez.
-Oye...tienes hambre?
Sonrió otra vez solo que esta vez la sonrisa era mucho más seductora seguida con una mordida de labio.
-No me molestaría un comida rápida.
Me guiño el ojo y le abrí la puerta del carro, se apresuro y subió al asiento trasero, puse seguro a las puertas y empecé a manejar
-Qué pasa? A donde vamos?
-Aquí no
Unai:
El auto paro en estacionamiento no me detuve a ver cual, solo esperaba que se pasará al asiento de atrás, no sabía porque tenía esta necesidad, quizá era que realmente estaba solo o quizá era ella. La puerta de la camioneta se abrió dejando ver a una joven de estatura mediana talvez unos 1.60 de piel dorada, cabellera castaña y ondulada con algunos rayos dorados que le llegaba un poco más abajo del pecho, tenía una camisa blanca con una falda negra a los muslos de color n***o. Sus ojos verdes me miraron frunciendo un poco el seño.
-Y no vas a entrar extraña?
-Estoy esperando que bajes.
-Qué?
-Baja, que esperas.
Mire por la puerta esperando ver un hotel o quizá su departamento o casa pero lo único que vi fue un Mc.Donalds. Genial, no se refería a ese comer, bueno realmente fui yo el de mente pervertida que lo pensó. Baje del auto.
Poco después me encontré comiendo una hamburguesa, la verdad estaba bastante buena pero seguía incomodo por lo que había pensado anteriormente, pero parecía que ella no se había fijado en eso ya que disfrutaba su hamburguesa sin ningún problema.
-Unai
-Perdón?
-Unai, es así como me llamo
- Julieta
-Un gusto.
-No tienes que actuar.
-A qué te refieres?
-Sé que pensaste en tener sexo cuando te dije si querías comer algo.
-No puedes saber lo que he pensado.
-Bueno, el amiguito de tú pantalón no dice eso.
Genial, simplemente genial, en el momento en que ella paro el carro sentí algo, sin embargo no le tome importancia por lo que esperaba pasará en ese momento pero me olvide por completo al bajar del carro y aún no esperaba cooperar volviendo a marchitarse.
-Qué haces fijándote en eso?
-La verdad es que para que se note en un pantalón de jean de esa tela, más el boxer no debería notarse tanto sin embargo lo hace, y para que lo haga con todo eso que mencioné antes es bastante notorio.
-Bueno tú eres la que dijo cosas que no se le dicen a un hombre así por así.
-Masculinidad frágil? Yo en ningún momento te dije que tuviéramos relaciones, simplemente te vi solo y miserable igual que yo y decidí invitarte a comer, que tu mente pervertida pensará otra cosa es tu problema, además que no invitaría a un extraño a tener relaciones en mi carro.
Decidí Cambiar de tema.
Julieta:
-Hablando de miserable que te paso a ti?
Claramente no tenía una respuesta a lo que le acaba de decir, la verdad prefiero que quede así.
-Problemas en el trabajo
-Solo eso?
-Si, cada quien tiene sus problemas.
-Bueno la verdad todos tenemos problemas de trabajo pero no tanto como para llorar borrachos en nuestro carro.
Claro que estaba borracha en ese momento sin embargo no había tomado demasiado como para que ahora no estuviera lo suficientemente sobria para poder contestarle.
-Lo dice el chico que se subió al carro de un extraña para tener relaciones y por lo que acabas de decir eres todo un pervertido ya que sabiendo que no estaba sobria te subiste a mi carro.
-Bueno ya! Qué problemas tienes?
-Los comunes.
No pensaba entrar en detalles y decirle que mi jefe estaba aprovechándose de mí, no con él, lo acabo de conocer por el amor de Dios, ya suficiente con que estuviera comiendo una hamburguesa a media noche junto a él.
-Si no quieres entrar en detalles esta bien, después de todo me acabas de conocer.
-Bueno y a tí que te paso?
Unai:
La verdad tenía demasiados problemas, de trabajo, familiares como el hecho de que mi hermano menor tuviera cáncer al pulmón y a la garganta, mi novia me acaba de engañar con mi mejor amigo, mi jefe quería que este en todos lado yendo a millones de entrevistas donde sonría y haga como que mi vida es perfecta y feliz mientras que lo único que quiero es estar con mi hermano porque ya no sé cuando será la última vez que lo vea.
-Problemas de trabajo.
-Tú tampoco entras en detalles, pero bueno a diferencia tuya no juzgaré.
Termino de comer su hamburguesa tranquila sin decir otra palabra, hasta ahora.
-Quieres ir a caminar?
-Claro.
Y así terminamos caminando por un pequeño parque a mitad de la noche. Mi cabeza descansaba en mi casaca, el resto de mi cuerpo sentía el pasto, mis ojosos querían mirarla analizar su rostro sin embargo los obligaba a mirar el oscuro cielo adornado por las estrellas. No me contuve más la mire y mis labio dibujaron una sonrisa.
-Qué miras?
-Nada, analizo tu fealdad.
Me gusta molestar mucho, la verdad es algo que simplemente me nace, incluso con personas que apenas conozco, me parece mejor así porque no pensaran que soy alguien normal y sabrán realmente si quieren aguantar mi fastidio.
-Me gustan tus ojos
-Gracias, los tuyos también son muy bonitos.
Tú eres bonita, moría por decírselo pero no quiero que piense que soy un loco obsesionado, la verdad si siento atracción por ella pero es como cuando vez a una modelo o actriz te parece linda te atrae pero no te gusta, no me podría gustar alguien sin conocer bien a esa persona y a ella apenas la estoy conociendo, sin embargo de algún modo me hace sentir que la conozco de toda la vida.
-Creo que deberíamos irnos ya es tarde, ya casi va a amanecer.
-No quiero que lo haga, quiero que se eterno, no quiero ir a ese miserable trabajo, rodeada de gente juzgona.
Su rostro cambio totalmente al decir esto, sus ojos que antes brillaban sintiéndose de algún modo tranquilos se volvieron tristes y llenos de dolor, no tengo idea que le sucedió a esta joven pero sea lo que sea no son solo problemas de trabajo, sé que tiene que ver con eso pero no creo que se a lo que económico o el trabajo como tal se refiere se que hay algo más.
Empezamos a dirigirnos a su carro otra vez.
-Y estas estudiando? Porque no te veo como alguien que solo trabaje.
-Tengo 23. Pero la verdad deje mis estudios, quiero ser diseñadora, estaba llevando unos cursos para eso, pero el dinero me dejo de alcanzar y hace dos meses que empecé con el trabajo a tiempo completo. ¿Qué hay de ti?
-Bueno tengo 25, trabajo.
-¿Qué trabajo tienes?
-No entraré en detalles siento que podría cambiar las cosas.
Al llegar a una plaza en el centro de la ciudad estaciono el carro, intercambiamos números y baje del carro. Y vi como la camioneta se empezó a alejar.
Julieta:
Al llegar a mi departamento me acosté en la cama y mire mi celular, busque el nombre de "Unai" pero no lo encontré en ningún lado, al recorrer mis contactos note un "Tu rey". Voltee los ojos y cargue a mi perrito, su pelo blanco con n***o bastante esponjado y sueva acariciaba mis manos, sus tiernos ojos color caramelo me miraban, lo abracé y por alguna razón me vino el rostros blanquiñoso, el cabello color toffee cayendo en su rostros y sus ojosos de diferente color, de la nada se había apoderado de mi pensamiento pero ¿porqué?
Sin darme cuenta me quede dormida.