Elarimil huyo de su esposo antes del amanecer, el lobo dormía plácidamente a su lado, ella se sentía humillada, se fue a sentar junto a una fogata que seguía viva, miraba fijamente las flamas pensando en que haría ahora que podía sentir que en su vientre se gestaba una vida. — ¿Estas bien? — su hermano fue a hacerle compañía — Si, solo estaba cansada de dormir— respondió—, quiero volver al palacio. — Vamos — le extendió su mano— Kilyan y tu esposo llevaran a los demás de vuelta, podemos adelantarnos, además, me preocupa dejar tanto tiempo sola a mi esposa. — Me sorprende cuanto has cambiado por ella. — El amor es algo tan enigmático. Ambos mellizos rieron juntos, Elarimil se quedó esperando mientras Dorian se fue en busca de su caballo, tardo unos minutos en regresar,

