—Isabella, ¿te sientes mejor? —Sí. Gracias, Lorenzo. —El jefe ha dado su permiso para que te tomes el día libre y te recuperes por completo. —Entiendo, gracias. Me iré a casa entonces. —Ve con cuidado. —Sí. Me despido de Lorenzo y de quienes se acercaban a preguntar si estaba bien. Cuando regresé a casa, mis hijos se estaban peleando entre ellos. Se podía oír sus peleas desde el otro lado de la puerta. Suspiro. Pongo una sonrisa en mi rostro y entro como si nada malo hubiera pasado el día de hoy. Ellos se emocionan al verme llegar y corren a abrazarme. Ilda e Idalia toman mi bolsa y mis zapatos. Ian llega con mis chanclas. Ígor con algo de agua e Indra me da un supuesto masaje en los hombros. —¿Te sientes bien, mami? —Mami está muchísimo mejor con ustedes niños. Los escucho atenta

