Hoy era viernes, lo cual indicaba que no tenía que trabajar al otro día y podríamos visitar al abuelo para pasar el día con él. Estaba recogiendo mis cosas para irme a casa cuando Lorenzo se ha acercado a mí. —Isabella… Creo que estás en problemas. —¿Qué? ¿Por qué? Me asusto al ver que, en lugar de decir otra cosa, me sale con que estaba en problemas y por la expresión que tenía en su mirada me dice que hablaba en serio. —El jefe… —El jefe… Lo imito y él mira a todos lados para después sujetarme del brazo con delicadeza y alejarme de los que nos miraban para averiguar el chisme del siglo. —Era el jefe. —¿Era el jefe? No entendía nada de lo que él quería decir y mi rostro lo reflejaba, ya que él se toma la delicadeza de explicarme mejor. —El hombre que estuvo atrapado contigo en e

