—¿Qué pasa? —Mami, ¿estás bien? —Nani, niños... ¡Mami consiguió el trabajo! —¡Oh, Dios mío! Debemos celebrar, iré a comprar todo para preparar una exquisita cena. —¡Mami felicidades! Todos estábamos felices y nos fundimos en un solo abrazo. La casa que habíamos alquilado era muy pequeña para donde estábamos viviendo. El señor Huber nos había dejado hospedarnos todo este tiempo en una de sus casas, era más grande y más elegantes a comparación de esta que era pequeña y no contaba con los mismos lujos. —Mami trabajará muy duro para que nos podamos ir a una casa muy grande y una más bonita como la del tío Huber. —Mami, eso no importa. Lo único que importa es que nuestra familia de siete esté unida siempre. Ígor cómo siempre habla con toda la madurez que todo adulto debe tener, pero que

