Esa maldita mujer

1109 Words

Diez minutos después estábamos de camino a la casa hogar en la que estaba el abuelo William. —Buenos días, señorita. Nos alegra volver a verla. —Buenos días. Hemos venido de visita. —Claro. Firme aquí. —Niños vayan con Nani en busca del abuelo, iré en un momento. —Está bien. —No tardaré. Los cinco caminan al frente de Nani tomados de las manos y todo el personal junto con los inquilinos se quedaban maravillados con la presencia de mis bebés. —He traído algo de dinero para pagar la estadía de mi abuelo, pero no es mucho. ¿Cree que es posible darme unos días más? Prometo que conseguiré el dinero. —Lo sentimos, señorita, no será posible. El tiempo que se les ha dado ha sido más de lo que podíamos dar. Si no paga antes de tiempo, me temo… —Lo entiendo. Tanto la mujer a cargo de la r

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