bc

La redención de un corazón traicionado.

book_age16+
415
FOLLOW
4.2K
READ
revenge
dark
love-triangle
BE
HE
fated
friends to lovers
kickass heroine
single mother
drama
tragedy
sweet
bxg
lighthearted
city
office/work place
secrets
musclebear
substitute
like
intro-logo
Blurb

El mundo de Elisa se desmorona la misma noche que sería la alegría más feliz de su vida. La traición en su propia cara, la maldad desmedida de quien creyó amar con su alma... Luego de perderlo todo, de recoger los pedazos de si misma y marcharse con el corazón roto una nueva oportunidad para sanar y volver a amar llega de la mano de un rostro conocido. Uno que en sus peores momentos le dio consuelo. ¿Elisa podrá volver a abrir su corazón, podrá construir esa familia con la que tanto soñó? O los miedos del pasado la alejaran de su verdadera felicidad.

chap-preview
Free preview
La noche más oscura
La puerta se abrió con un ruido ensordecedor, el rostro contraído de Marck por un instante me hizo dudar. Apreté con fuerza el sobre entre mis manos, obligándome a sonreírle; después de todo, tal vez había tenido un mal día, y quizás, cuando supiera las buenas noticias, todo cambiaría y el ambiente se llenaría de alegría. Pero antes de siquiera poder pronunciar una sola palabra, una mujer apareció detrás de él, colocando su mano alrededor de su brazo. —¿Qué... qué significa esto? —dije con la voz entrecortada, sintiendo cómo un nudo enorme se me cerraba en la garganta. —Terminemos, Elisa — respondió él, con una mirada tan fría y distante que parecía como si estos cuatro años que hemos vivido juntos no hubieran existido nunca— Lo he pensado bien, y ya no te quiero como antes. Lo mejor es terminar, y cada quien seguirá por su camino. Sentí cómo mis ojos se llenaban de lágrimas, pero me obligué a mí misma a no llorar. No delante de ellos dos. —¿Es por ella? —Elisa, por favor, no lo hagas más difícil de lo que ya es. Sabes perfectamente que esto ya no funcionaba. Madeleine no tiene nada que ver en mi decisión, mis sentimientos simplemente cambiaron. Al ver esa sonrisa triunfante en los labios de esa mujer, que se pegaba aún más a aquel hombre mal agradecido, ya no pude aguantarlo. Estallé en un grito desgarrador que salió de lo más profundo de mi alma. —¿TU DECISIÓN? ¡Maldito desgraciado! Te he entregado cuatro años enteros de mi vida. He trabajado hasta el cansancio, me he esforzado hasta perder el aliento para que tú pudieras crecer en tu carrera ¿Y ahora? ¿Ahora me dices que tus sentimientos cambiaron? ¡¿Cómo puedes ser tan cruel?! Marck intentó acercarse a mí, pero aquella mujer no se lo permitió. Lo tomó del brazo con fuerza y lo apartó de mi lado, entonces su mirada volvió a ponerse tan helada que parecía que ya no había nada humano en ella. —Elisa, los dos sabíamos desde el principio que esto no iba a funcionar. Madeleine y yo nos vamos a casar. Mi madre jamás te habría aceptado, así que esto es lo mejor para todos. Como compensación, te daré un cheque por todo lo que has hecho por mí en todos estos años. ¡Ja, ja, ja! Una risa llena de amargura y de dolor se escapó de mis labios. Así que todo era verdad. Por eso siempre desviaba la conversación cuando yo hablaba de matrimonio. Por eso desaparecía el dinero, por eso trabajaba tantas horas. ¡Qué estúpida fui todos estos años! Pensaba que me querían, pensaba que me aceptaban, pero en el fondo seguía siendo aquella niña huérfana a la que nadie quiso nunca, a la que nadie necesitó de verdad. Arrugué el sobre entre mis manos con tanta fuerza que casi lo rompo, intentando ocultarlo, pero esa mujer tenía una mirada tan aguda que se dio cuenta de inmediato de que guardaba algo importante. —Ah, querida, veo que te has esforzado mucho preparando todo esto. ¿Acaso pensabas celebrar algo especial esta noche? —su mirada recorrió la mesa, con las velas encendidas, los platos bien puestos, la comida que ya se estaba enfriando, igual que se estaba enfriando mi corazón— ¿Qué es lo que intentas esconder entre tus manos? —Eso que no te importa para nada. ¿Crees que puedes llegar a mi casa de la mano de este hombre y ya creerte la dueña de todo, viniendo aquí a cuestionar mis cosas? —¡ELISA! —gritó Marck, protegiéndola como si fuera algo precioso, mientras yo me sentía cada vez más pequeña e insignificante. —¿Quieres terminar? Pues bien, terminemos. Pero sal de mi casa ahora mismo y llévate a tu perra lejos de mi vista. —Tienes dos días —dijo él, con esa misma frialdad que me helaba los huesos— Tienes dos días para recoger tus cosas. Creo que lo mejor es que te ingrese el dinero en tu cuenta, así ya no tendremos ningún tipo de contacto nunca más. Cuatro años de mi vida se resumen en esto, dinero a cambio de todo lo que he dado. Me abandona cuando ya no soy útil para él, y hasta me da un plazo límite para irme de mi propia casa. —Muy bien. Vete ya. Y ten por seguro que no te volveré a buscar. Ni aunque me estuviera muriendo de hambre, nunca volvería a tu lado. Intenté darme la vuelta para no tener que mirarle, para no tener que ver esa cara tan llena de arrogancia que me hacía daño, para no cometer alguna locura que me hiciera arrepentirme toda la vida. Pero entonces, una mano me agarró con fuerza y me arrancó de golpe el sobre que tenía entre los dedos. —Yo quiero saber qué es lo que guardas aquí. No confío en alguien como tú. Reaccioné por instinto y la empujé con todas mis fuerzas. Su cuerpo cayó como una hoja seca sobre la mesa, y todo se hizo un caos, los cristales se deshicieron, y su grito de dolor sonó tan fuerte que pareció que se rompían las paredes. La sangre empezó a correr por su mano, manchando de rojo el blanco cerámico que a mí me había gustado tanto. Su palma estaba cortada por un fragmento de vidrio que se había roto en la caída. —¡Madeleine! ¿Cómo has podido hacerle esto, Elisa? ¡Ella no tiene la culpa de nada! El golpe de Marck me llegó antes de que yo pudiera siquiera pensar en lo que había pasado. Sentí cómo me golpeaba la cara, todo se volvió borroso. Por todas partes vi caras de vecinos que se asomaban por las puertas, mirando lo que pasaba como si fuera un espectáculo que les divertía. Con las manos temblando tanto que casi no las sentía, logré recuperar el sobre y lo apreté contra mi pecho, como si fuera lo único que me quedaba. Mientras tanto, Marck levantaba a aquella mujer entre sus brazos y salía corriendo de la casa, dejándome allí sola, con el corazón roto y el alma hecha pedazos. Sin duda alguna, aquella fue la noche más oscura, más dolorosa y más triste de toda mi vida. No fue cuando mis padres biológicos me dejaron en el orfanato, ni cuando tuve que dejar mis sueños a un lado para cumplir los suyos. Fue en ese preciso instante, cuando me di cuenta de que todo lo que había creído, todo lo que había amado, no era más que una mentira. Entre la multitud que miraba con curiosidad, vi que alguien se acercaba. Era una cara conocida, que extendió su mano hacia mí, envolviéndome en su chaqueta. —¡¿QUÉ ES LO QUE TANTO ESTÁN MIRANDO?! —gritó con fuerza, y su voz hizo que todos se apartaran y se fueran a sus casas rápidamente, dejándonos solos— Elisa, ¿estás bien? ¿Quieres que llame a un médico o a la policía? Yo me dejé caer en su hombro, y por fin pude llorar, llorar con todo el dolor que llevaba dentro, llorar como nunca había llorado en mi vida. Sentía cómo la tristeza y el dolor me llenaban por completo, me dolía el pecho, me dolía el alma. —Él me ha traicionado, Donovan. Me ha engañado. Y como si eso no fuera suficiente, la ha traído aquí, a nuestra casa... —Tranquila, respira. Llora todo lo que necesites, aquí estoy contigo. No puedo creer que te haya golpeado... ¿cómo ha podido pasar esto? —¿Cómo ha podido pasar? Te juro que ni siquiera me lo esperaba, todo salía bien, todo parecía normal. Pero ahora lo entiendo todo, las guardias dobles, que el hospital lo tuviera a prueba, todo tenía una explicación. Yo era solo una herramienta para él. Donovan me consoló hasta que logré calmarme y volver a respirar con normalidad. Tenía la mano firme sobre mi hombro, dándome pequeños toques suaves, sentía su aliento cálido, dándome algo de paz. —¿Le has mostrado lo que llevas ahí? —me preguntó de repente, señalando con el dedo el sobre que seguía apretado contra mi pecho. —¿Cómo iba a hacérselo? Había preparado todo esto para sorprenderlo, para decirle que íbamos a tener un hijo, que por fin íbamos a tener la familia que tanto había soñado. Pero al final, la sorpresa me la llevé yo. Ahora no sé qué voy a hacer. ¿Cómo voy a darle una vida digna a este niño que viene en camino? Y lo que es peor... no quiero que él lo sepa. No quiero volver a verle nunca más en mi vida. Donovan se levantó despacio, caminó hasta la mesada y sirvió un vaso de agua fría, luego volvió a mi lado con una mirada tan tranquila y tan segura que me dio fuerzas solo con verlo. —Te voy a decir algo que le dije a mi esposa Melisa el día en que me dio la mejor noticia de mi vida, eres fuerte, eres valiente. Si Dios te ha dado el regalo de crear vida dentro de ti, es porque confía plenamente en que eres capaz de llevar esto adelante, de soportar cualquier cosa que te venga. Nosotros los hombres solo podemos agradecer tener mujeres como tú, que dan todo lo que tienen y que luchan por lo que quieren. Así que nunca dudes de lo que eres, Elisa, porque eres más fuerte de lo que crees, y podrás con todo lo que se te ponga por delante. Sonreí sin querer, sin poder evitarlo, ante sus palabras tan bonitas. Acaricié mi vientre con miedo, pero al mismo tiempo sentí que dentro de mí había una fuerza nueva, una esperanza que no había sentido nunca antes. —Tu esposa sí que se ha ganado el cielo, Donovan... Sabes, yo nunca he tenido una familia. Desde que era pequeña, siempre estuve sola, así que cuando supe que estaba embarazada, me ilusioné tanto, pensando que por fin iba a tener lo que nadie me había dado. Y ahora... ahora vuelvo a estar sola. —No estás sola, Elisa. Nunca lo estarás. —Ahora lo entiendo. Gracias a ti me doy cuenta de que, de ahora en adelante, ya nunca más estaré sola. Porque dentro de mí llevo a quien será el amor más grande de mi vida. Gracias por ayudarme, por tus palabras, por ser tan buen vecino y tan buena persona. —Sabes que Melisa, Iveth y yo estamos aquí, a dos puertas de distancia, y te ayudaremos en todo lo que necesites. ¿Quieres que te ayude a limpiar todo esto? —Gracias por todo, de verdad. Pero mejor vete a casa. Tu esposa y tu hija ya deben de estar llegando, y esto lo quiero hacer yo sola. Nos abrazamos muy fuerte, por última vez, antes de que él se fuera. Sin duda, Donovan era el mejor vecino que se podía tener. Su esposa, Melisa, era una mujer alegre y amable, que siempre hacía que todas las reuniones fueran bonitas y divertidas. Y su pequeña hija, Iveth, de solo dos años, parecía un angelito, tenía las mejillas tan regordetas y sonrosadas que daban ganas de abrazarla siempre. Sin duda los iba a extrañar mucho ahora que todo había acabado. Tomé el sobre que guardaba mi secreto y lo arrojé al cesto de la basura. Luego encendí un fósforo y lo quemé, viendo cómo se convertía en cenizas. No quería que quedara ni un solo rastro. Esto lo guardaria como mi mayor tesoro, como la fuerza que me haría seguir adelante.

editor-pick
Dreame-Editor's pick

bc

Unscentable

read
1.9M
bc

He's an Alpha: She doesn't Care

read
753.2K
bc

Claimed by the Biker Giant

read
1.8M
bc

Holiday Hockey Tale: The Icebreaker's Impasse

read
986.0K
bc

A Warrior's Second Chance

read
363.6K
bc

Not just, the Beta

read
350.3K
bc

The Broken Wolf

read
1.1M

Scan code to download app

download_iosApp Store
google icon
Google Play
Facebook