-las medicinas de esta vez, deben de ser fuertes- murmure mientras limpiaba y guardaba todo lo que había sacado de la nevera.
Avance con cuidado y me senté en el sofá, le subí lo más que pude al televisor. Aspiré el olor del café y relamí mis labios resecos, últimamente me sentí con muy poca energía para hacer las cosas.
Volví a escuchar el ruido y tiré una mirada rápida por toda la casa, podía sentir mi cuerpo temblar, aunque no entendía el porqué. La operación no había sido demasiada invasiva.
Lleve una mano a mi sien- ¿Por qué no puedo recordar que fue lo que paso?
Pude sentir un dolor sordo en mi sien, pero no recordaba que era lo que había pasado, lo que todos dicen es que me desmayé en el pasillo del colegio y el conserje me encontró.
-¿Por qué sigo intentándolo?- me reí cuando no pude recordar nada.
-ok, quizás deba solo echarme a descansar- me levante con cuidado y subí las escaleras.
Ya te di el tiempo que impone el contrato.
Detuve el paso en el siguiente escalón, ¿alguien había hablado?
-me estoy volviendo loca, definitivamente- solté una risa y termine de subir las demás escaleras hasta llegar a mi cuarto, me eche en la cama.
Podía sentir que me observaban, todo mi cuerpo en alerta, aun así, no me podía despertar del sueño, una bruma densa me contenía, había algo que tenía que ver.
Y lo vi sonrió mostrando unos dientes afilados que sobresalían de los demás.
Sentí algo frío en mi muñeca, luchando contra la nebulosa de mi mente abrí los ojos, parpadeé adaptándome a la luz, giré mi cabeza una esposa estaba dolorosamente apretada en ella, me moví sobre algo duro, el suelo. Parpadee para verificar que no estaba soñando.
El miedo estallo en cuestión de segundo cuando comprendí la situación... me arrinconé a la pared más cercana, temblando al mirar los ojos violetas, ¿Cómo llegué aquí? ¿qué hacía aquí?
-¿dónde estoy?- mi garganta rasposa reclamo por agua cuando hable.
Silencio. Parpadeó e inclino su cabeza hacia el costado mientras me analizaba.
-lejos- respondió su espalda recostada en la pared.
-¿Qué quieres decir con eso?- murmure asustada recorriendo la habitación, intente levantarme pero mis piernas seguían adormecidas.
Un leve encogimiento de hombros, camino y se agacho a mi altura, tenía una mano sujetando su mentón. El arete se estiro cuando soltó un resoplido.
- ¿cómo llegue aquí? - mis padres, iban a estar preocupados, desesperados… ¿cuánto tiempo había pasado?
Tiro de sus labios en una sonrisa aburrida- ¿vas a seguir haciendo preguntas?
No sabía cuánto tiempo llevaba aquí, pero tenía que escapar de este chico demente- ¿qué hago aquí? - pánico construyéndose lentamente atormentando mi mente, mi cuerpo una fuerte opresión que amenazaba mi cordura, ¿y si me trajo aquí para matarme?
¿Iba a morir?
¿Era esto una venganza por haberle levantado la voz?
-no voy te voy a hacer daño...- la tensión que recorría mi cuerpo no se alivió ni un poco, no permití que mi cuerpo se relaje- a menos que me des una razón- abrí los ojos como plato aterrorizada llevando una mano temblorosa a mis resecos labios- ahora...- su voz suave como la seda- ¿Sabes por qué estás aquí?- sonrió, trague fuerte y negué con la cabeza frenética- por supuesto que lo sabes- dijo irónico, mechones negros rozándole los ojos- hace muchos años cuando se dio la pelea y Lucifer quería gobernad y bla bla bla...- me quede muda mi cuerpo temblando- muchos ángeles- desprecio la palabra- se fueron con el renunciando a su puesto celestial porque querían probar lo prohibido-sonrió dándole a su rostro un toque siniestro, su cabello se sacudió- Lucifer sabía que lo que más detestaba a Dios o lo que había negado al hombre era la sangre- saboreo la palabra, me encontraba tan aterrada que incluso se me hacía difícil seguir el hilo de la historia, su lengua rozó un diente filudo cortando y dejando un hilo de sangre que al instante se cerró, el hecho solo hizo que encogiera mis piernas contra mi pecho y las lágrimas se acumularan en mis ojos -… entonces Lucifer decidió crear algo que llegara a aborrecer a Dios- me miro, sus ojos violetas chispeantes, alternando de violenta a n***o por momentos- los vampiros- quise reír, pero mi garganta estaba tan seca, demasiado seca, mi lengua se sentía rasposa como la de un gato.
-los vampiros... No.… existen, lo que tú eres… es un monstruo- hablé con dificultad, las cadenas sonaron cuando moví mis piernas me costó darme cuenta que estas también estaban esposadas.
-oh por supuesto que existen... ¿Es que acaso no me ves? - dijo- fuimos creados al juntarse un demonio y una humana...en el periodo del embarazo a la humana se le daba de beber sangre- sonrió arrogante- así él bebe nace siendo vampiro y no algo deformado, como un gigante, o cualquier otra basura que se invente.
Negué con la cabeza, relamí mis labios agrietados- estas enfermo.
Se encogió de hombros- si ves la necesidad de sangre desde ese punto, pues si- sonrió.
-¿Qué hago aquí? Si esto es por lo que paso ese día en el salón- volví a relamer mis labios- es exagerado, te pido perdón si te ofendí, pero lo que estás haciendo, se llama secuestro y…-volví a relamer mis labios- está penado por ley.
Chasqueo la lengua- eres, solo un humano más, ¿acaso alguien podría hacer esto? - rasgo con sus dientes afilados un pedazo de piel, grite aterrada ante la cantidad de sangre que me salpico en el rostro. Al instante la herida se cerró como si nunca hubiera aparecido, la superficie quedando lisa y tierna.