Parpadeé intentando recordar que había sucedido, mire a mi alrededor confusa, estaba mojada y recostada bajo un árbol- ¿dónde estoy?- murmuré levantándome lentamente, habían flores por todos lados inundando el lugar con su dulce aroma- ¿cómo llegue aquí?- camine hasta encontrar un sendero, palpe mi ropa en busca de mi celular pero no tenía nada- ¡mierda!- murmuré- me lo han robado, mis papas me van a matar….- pase un callejón frotándome los brazos, escuche unos pasos detrás de mí, camine rápido con el miedo haciendo que mi corazón golpeara fuertemente contra mi pecho.
Debo tranquilizarme, si muestro que tengo miedo, puedo dar pie a que me hagan daño. Apretuje aún más mi chompa mojada contra mi cuerpo, el sudor frio recorriendo mi piel, mis latidos se volvieron erráticos cuando divise a un hombre apoyado contra la pared, un cigarrillo colgaba de sus labios y la ropa sucia colgaba de su cuerpo delgado.
-vaya, vaya, vaya, ¿que tenemos por aquí?- me acorralo cerrándome el paso, aspiro mi aroma, sentí algo filudo descender por mi mejilla.
Un cuchillo. Tiene un cuchillo.
Las lágrimas vinieron casi de inmediato, su rostro sonriente me devolvió la mirada, tenía el rostro cubierto de tatuajes.
¿Dónde demonios estaba?
-Por- por favor no, no tengo nada- solloce al sentir la presión del cuchillo en mi cuello. Estaba ejerciendo la suficiente presión como para que me doliera.
Oh pero si lo que yo quiero es otra cosa y es algo que tú tienes en abundancia- dijo cerca de mi rostro- los humanos siempre huelen a si de bien cuando están aterrorizados- susurro soltando una carcajada. Aspiro fuerte contra mi cuello.
¿Los humanos?
-de q-que está hablando- tartamudee observando la cuchilla descender hasta mi vientre.
Soltó una risa, su cabello pelirrojo se balanceo y me dirigió una mirada aterradora.
-Esto- clavo la cuchilla en mi estómago, solté un grito de dolor, movió la cuchilla y me lo clavo de nuevo, la sangre no tardo en brotar acercó el cuchillo a mi rostro y cerré mis ojos...Dolor... Eso era lo único que sentía.
Oí un ruido resonar a mi alrededor.
Mire mis manos cubiertas de sangre... Mi sangre chorreando hasta acabar en el suelo oscuro.
Un escalofrío me recorrió el cuerpo, baje la vista hasta mi estómago, sangre goteando por montones escabulléndose por mis jean ajustados, retrocedí asustada y mareada por tanto olor metálico...
¿cómo paso esto? ¿Porque me paso esto?
¿Así que mi vida acabaría, aquí? No me sentía preparada para morir, ni si quiera había abrazado a mis padres hoy en la mañana.
Temblé mientras caía, mi cabeza rebotando duramente con el suelo enviando una ráfaga de dolor aún más potente con cada segundo, intente sin éxito levantar mi mano, me sentía cada vez más pesada miles de sensaciones venían una tras de otra y luego... No sentí nada salvo algo frio rozar mis labios- ahora eres mía - fue lo último que escuché antes de desvanecerme.
-¿hola?- pregunte caminando en la oscuridad casi tangible en mis manos- ¿hay alguien?- un olor llego en mis fosas nasales un hedor metálico, mi pie piso un charco- rayos…- me agache y toque mi zapatilla mis manos se mancharon de algo tibio, acerque mi mano y olí, abrí mis ojos como plato, mire mis manos, estaba cubierta de sangre de pies a cabeza y retrocedí aterrada- sangre- susurre chocando contra algo sólido, gire asustada, no veía nada salvo unos ojos rojizos- no me hagas daño- implore mientras mis ojos se llenaron de lágrimas.
El silencio fue lo único que salió de él- no lo hare- su voz retumbo en mis oídos- eres MÍA- me agarro por los hombros volteándome mi espalda choco contra su pecho- hueles delicioso- olfateo mi cuello, me retorcí intentando alejarme de él, mi corazón latía violentamente contra mi pecho- ah, ah, ah no te muevas, te salve y te di el pacto, me perteneces, de ahora en adelante- me atrajo de nuevo a él- esto no debió de pasar, al menos no creía que fueras a ser tu- murmuró alejando con una mano mi cabello y con la otra sujeto firmemente mis manos- pero paso, el pacto es nuestro sello-su aliento chocando contra mi cuello, trague fuerte algo filudo se presionó contra mi piel- ahora eres toda mía- sentí la presión contra mi cuello, seguido un dolor agudo intenté agarrarme de algo desesperadamente, lagrimas salieron corriendo libremente por mis mejillas, el dolor se intensificó y me sentí morir. Mi cuerpo ardía, podía sentir como mi piel tiraba y luego nada.
Un simple vacío.
Me levante sobresaltada bañada de sudor, toque mi cuello, el alivio corrió por mis venas- ha sido solo un sueño- murmuré respirando agitada- no ha pasado nada- me levante para darme una ducha, me quite la ropa y me envolví en una toalla con mucho cuidado de no tocar la herida que hace una semana me habían operado, no recuerdo nada de ese día pero al parecer tenían que operarme aunque no entendí bien de que, gracias eso me habían dado toda una quincena de reposo y me estaba aburriendo como una ostra, abrí la manija, el vapor del agua caliente me recibió, deje que el chorro de agua corriera por mi cuerpo.
Desde entonces había tenido sueños muy extraños y recurrentes, aunque lo que había dicho el doctor era que mi cuerpo había tenido un trauma por la operación.
Me sequé el cabello mientras iba caminando a la cocina para prepararme el desayuno, cogí la nota de la nevera- hija, salimos de viaje por una emergencia, tu tía se puso mal, no te quise levantar, descansa y toma tus pastillas, mamá.
Solté un suspiro. Los cinco días que mi mama me había cuidado habían sido los mejores, había podido pasar tiempo con ella.
Me serví una taza de café y me coste en el mueble haciendo una mueca al sentir la punzada de dolor en mi estómago, cambie los canales hasta encontrar un viejo episodio de Friends, me levante para hacerme un pan con mantequilla, cuando escuché un ruido, mi vello de la nuca se erizo, me acerque a la ventana y mire detenidamente el patio trasero, había un perro mordiendo la basura del contenedor del vecino, suspire temblorosa - solo ha sido un perro- la pesadilla me había puesto muy nerviosa, un escalofrío me recorrió entera, voltee lentamente.
-estoy alucinando- murmure restándole importancia.