CAPITULO II

1129 Words
El estruendoso sonido del timbre me asusto, haciéndome pegar un pequeño salto y hacerme dar cuenta que el salón ya se había llenado, puse el separador y guardé el libro en mi mochila, estaba tentada a seguir leyéndolo mientras ponía mi cartuchera como barrera. El profesor McLou ingreso al aula apresurado secándose la frente con sus característicos pañuelos que por cierto no eran bonitos y con diseños triangulares, su ajustado traje no hacía nada por disimular los rollitos que se le escapaban de su camisa mal abotonada, sonrió dejando los papeles en el escritorio. - muy bien clase... bienvenidos a este primer día, como saben es su último año de bachillerato y tiene que tener presente que es lo que van a estudiar- sentí una punzada de culpa al ver que nadie le tomaba atención, las personas de mi salón eran demasiado ruidosas para mi gusto, pero no lo suficientemente fuerte como para callarlos. Ni si quiera sé que es lo que quiero estudiar, no tengo idea de lo que realmente quiero hacer o a donde postular. Tampoco es como si fuera lo suficiente valiente para hacerlo, escabullí mis auriculares y los oculte con mi cabello castaño oscuro " Team" sonaba y me deje llevar por el ritmo de la música, el profesor explicaba algo acerca del arte griego que escuche vagamente, en cambio dirigí mi mirada a la ventana, los arboles de un verde frondoso y saludable mecían sus hojas al compás del viento que soplaba. Desearía estar en otro lugar. Quizás en la playa, amaba el mar, así que prefería imaginarme ahí. Di una mirada rápida al profesor para asegurarme de que no se haya percatado de mi falta de atención, seguía hablando de la importancia de la cultura griega en el mundo, gire lo ojos, y solté un pequeño suspiro. Su clase era demasiado aburrida, no hacía nada para que aunque sea me interesara el curso, y eso que yo era una de las que mejor promedio tenia. La discusión con mis padres vino a mi mente, no somos eternos es lo que me había dicho mi padre, un escalofrío paso por mi espalda de tan solo pensar que mis padres no estarían conmigo más, si bien no estaban conmigo la mayoría del tiempo, podían ser pesados, aburridos en algunas ocasiones muy vergonzosos sobre todo cuando contaban mi infancia  y mostraban las fotos a toda persona que cruzara el marco de la puerta pero eran mis padres, mi vida, yo estaría sumamente perdida sin ellos. Mire el árbol frondoso frente a la ventana, las ramas ondulando con el viento , siempre creí que tenían un baile secreto, mi madre una vez me dijo que el aire había tenido un acuerdo con los árboles que consistía en que el aire les cumpliría su deseo por volar si las hojas bailaban para el cada vez que pasara. -Señorita Williams, puede decirme que es el arte griego, ya que la veo muy concentrada en los árboles y no en mi clase, ¿son mucho más interesantes?- palidecí ante la mención de mi nombre. Dirigí la mirada a mi cuaderno intentando ocultar el auricular, podía sentir mis palmas sudar de la ansiedad, podía sentir la mirada de todos centrados en mí. Ah- balbuceé- bueno- el toque de la campana envió oleadas de alivio a mi cuerpo, suspiré ganándome una mira enojada del profesor agarre mis cosas y salí del salón antes de que el profesor me llamara corrí a mi casillero chocando con una chica- lo siento, no fue mi intención- dije ayudándola a recoger sus papeles esparcidos en los azulejos del suelo. -No te preocupes- se levantó y me sonrió su cabello rubio estaba atado a una coleta- soy Elizabeth pero mi familia me dice Beth- estiro su mano sus ojos verdes estaba chispeantes de alegría. La mire por unos momentos, preguntándome si era una broma o algo así. Su sonrisa tambaleo y estiro aún más firme su mano contra mí. Su cabello se removió. -Hola Beth, soy Valeria- tome su mano y sonreí un tanto perdida- ¿eres nueva?- la mire con curiosidad no la había visto por el instituto antes, y yo conocía de sobra a todos aquí, no es como si su personalidad de elefantes se pudiera ocultar. - Si acabo de mudarme- puso los ojos en blanco- es un asco ser la chica nueva, todos te miran como si fueras una rata de laboratorio- frunció el ceño y tomo su cola en una mano para enredarla entre sus dedos. -Bienvenida a mi mundo, la diferencia es que yo a la mayoría de ellos los conozco desde mucho antes- susurre mientras chocaba los cinco con ella, yo sabía acerca de esas miradas las había gozado de muchas personas y mucho más en los "populares" o como yo había decidido llamarlos " los de coeficiente intelectual lento". -Oye, ¿me ayudas a encontrar el aula 598 A? Tu sabes soy nueva- agarro su cartera, sonreí. -Tienes suerte porque ahí me dirijo yo- murmure chequeando mi horario también- parece que tenemos las mismas clases- no termine de hablar cuando ella enganchó su brazo con el mío, me sorprendí por su confianza. Es decir quien toma tanta confianza de repente. -Bueno al menos ya tengo una amiga no sabes lo que habría hecho si no nos hubiéramos chocado- estiro la mano con una dramatización exagerada y giro su cabeza a ambos lados mirando las escaleras. Fruncí el ceño, esta chica era muy extrovertida y confiada, acomode la mochila en mi hombro y camine con ella pegada a mi costado, hablaba sin parar- oh, seguro que te estoy molestando- soltó un suspiro- las personas siempre se quejan de que hablo mucho. Negué con la cabeza- no me molesta- nadie hablaba conmigo de todas formas- está bien que hables mucho, no debes dejar que alguien te diga que hacer o como tienes que ser- murmure. Abrió los ojos sorprendida- oh, si tienes razón- sonrió- gracias. Me encogí de hombros sin saber que más hacer- está bien- murmuré. -no hablas mucho, ¿no? - asentí con la cabeza. -uhm, no es como que tenga algo de qué hablar- murmure mirando el número de las aulas. -como no, debes de tener a muchos chicos detrás de ti, en realidad aquí los chicos son mucho más simpáticos que en mi anterior escuela- me sonrió mientras su cabello se agitaba en su espalda- aunque las chicas también lo son. Me reí cuando golpeo la nariz de un chico accidentalmente- ugh lo siento- le grito al chico que se alejaba corriendo agarrándose la nariz, la mochila sacudiéndose repetidamente contra su chaqueta de verde punto -Pobre espero que no le quede cicatriz- murmuré mirando al chico. -bueno, no lo golpee tan fuerte- murmuro mientras llevaba una uña a sus labios. -Bueno vamos a clase la profesora Savannah no admite retrasos- agarre su brazo y corrimos.
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