CAPITULO III

1269 Words
-Algo...- jadeo- me dice... Que ella no me va a caer...- jadeo- bien- sus mejillas sonrosadas. Reí bajito y entramos rápidamente al ver a la pequeña y canosa profesora Savannah dirigirse con paso firme al salón, tome mi asiento en la última mesa y Beth tomo el asiento que estaba adelante mío- vaya al parecer tenemos una chica nueva- sonrió con sus amarillentos dientes por demasiado café en sus venas- espero por su bien y el mío le guste las matemáticas, diga a toda la clase cuál es su nombre por favor- Beth se paró y la clase estallo en ruidosos piropos de los de coeficiente intelectual lento, bufe poniendo los ojos en blanco, solo nos veían como un trozo de carne, idiotas. Beth en cambio se removió incomoda en el asiento, su cara estallo en un rojo intenso mientras se aclaraba la garganta y la profesora pedía silencio en el aula. -Mi nombre es Elizabeth Ramos, pero me dicen Beth y me mude aquí hace poco, soy de Florida- fruncí el ceño, eso explica el bronceado extremo de su piel. La mía tenía un muy pálido y nada saludable blanco. Solía compararlo con la piel de un muerto, ni hablar si usaba ropa de color n***o, casi podía desaparecer con una pared. No habría diferencia alguna. -Muy bien Beth toma asiento confió en que luego te pondrás al día con todo lo que necesites para llevar este curso tranquilamente- Beth se sentó y asintió a la profesora. - oye - se giró en mi dirección- es mucho lo que tengo que copiar- preguntó con un gracioso puchero. - No mucho ya sabes cómo recién inicia el año y todo eso- tire de mis labios en una pequeña sonrisa dándole aliento, asintió y volteo suavemente. -Ok, confió en ti- murmuró con una risita, mientras se agachaba y sacaba sus útiles. Asentí lentamente y paseé mi mirada por la ventana observando las pequeñas motas que bailaban en el aire, me gire bruscamente cuando la puerta se abrió de par en par. La profesora Savannah bajo sus lentes y chasqueo la lengua negando con la cabeza, los murmullos y suspiros no tardaron en llegar, Luc Harrison estaba recostado con una media sonrisa bailando en su rostro mirando a la anciana profesora con burla, sus converse hacían juego con su jean ajustados negros, su polo blanco resaltaba su bien trabajado torso, con una chaqueta de cuero le daba el aspecto de chico malo, su cabello n***o lacio despeinado en las puntas se revelaba en su frente, colgaba su mochila de un hombro y jugaba con unas llaves en sus dedos, bien era considerado hermoso, un adonis mejor dicho por muchas de las chicas de esta institución, pero cuando abría la boca todo eso se iba al caño. - ya sabía yo que hoy no era mi día de suerte- suspiro señalándolo con sus delgados y temblorosos dedos- espero que esta vez se comporte y guarde silencio en mi clase, señor Harrison no quisiera enviarlo a dirección - frunció uno de sus canosas cejas. Luc asintió de mala gana sin quitar esa sonrisilla burlona suya y miro el salón, mi aliento se atascó cuando me di cuenta que el único asiento vacío estaba al costado mío separado por unos escasos treinta centímetros, sus ojos violetas inspeccionaban el lugar hasta que dio con el asiento, sus cejas se fruncieron haciendo que el piercing de su ceja derecha se elevara enviando escalofríos a mi columna vertebral, se acercó lentamente escuchando los suspiros femeninos a su paso y se dejó caer en la silla, ignorándolo volví mi mirada en la ventana la luz del sol resplandecía en mi pulsera, creando un mini arcoíris a su alrededor. -genial- murmure mientras removía mi asiento más lejos de su presencia silenciosamente. Aburrida pasé las hojas de mi cuaderno de dibujo por una en blanco y tracé distintas líneas, fruncí el ceño sombreando en los lugares correctos, el dibujar siempre había sido mi fuerte amaba ver las creaciones que mis manos hacían, jugando con las sombras y colores dirigí mi mirada al reloj, faltaba una hora por delante. Volví mi mirada al dibujo sorprendiéndome de lo que observaba, un rubor cubrió mis mejillas mire de reojo al chico de "coeficiente intelectual lento"  de hecho el superior de todos ellos, que tocaba pensativo el piercing de su boca, sus ojos puesto con indiferencia en la pizarra, mis ojos se dirigieron a sus carnosos labios rosados trague fuerte cerrando de golpe mi cuaderno de dibujo atrayendo la atención de la profesora y todos los estudiantes de la habitación- ¿algo que quiera compartir señorita?- sentí mi rostro arder color rojo. Esta era la segunda vez que me pasaba lo mismo, odiaba que me llamasen en las clases a menos claro que yo quisiera participar, estaba más que claro que yo no quería participar, pero los profesores tendían a obligarme a participar aunque ya había puesto mucho empeño en pasar desapercibida- supongo que lo que tiene ahí debe ser más interesante que lo que yo estoy enseñando- señalo mi cuadernillo, sentí mi alma caer a mis pies mientras la profesora se acercaba, mi rostro carecía de color y mis manos sudaron frío. - démelo- negué con la cabeza implorando perdón con la mirada, odie tener las miradas de todos taladrándome poco a poco pero más me odie a mí misma por lo que había en ese cuadernillo. -Por favor- susurre lo suficiente bajo como para que solo ella oiga, mi voz un simple resuello. Suspiro cansada- más le vale guardar eso- asentí- no habrá una próxima vez, se lo dejare pasar porque es el primer día- me regaño con la mirada y se alejó para continuar con la clase, solté una respiración temblorosa y metí el cuaderno en la mochila evitando la mirada de todos y especialmente la de Luc, su perfume masculino me mareo cuando me incline para cerrar la mochila, mi cabello castaño cayo creando una cortina. Me encorve en mi asiento, una bolita cayo en mi mesa, Beth volteo suavemente- léelo – formo la palabra con sus labios, mire hacia delante y cuando la profesora volteo hacia el pizarrón, abrí la nota. ¿Quién es ese papacito de tu costado? ¡¡Esta buenísimo!! :) Releí la nota incrédula y mire de reojo a Luc, su perfil era el de un modelo de revista, con la luz bañando sus mejillas ligeramente sonrojadas, sus ojos se encontraron con los míos de repente cortándome la respiración, el pánico fluyendo por mis venas. Sus ojos violetas eran algo tan fuera de lo común y a la vez la fuente de que todas las chicas se le lanzaran una por una, gire la mirada a la nota en mis manos, rápidamente escribí y se lo pase. Su risita me hizo sonreír, el papelito volvió a caer, mis mejillas se tiñeron de rojo al leer el comentario pervertido de mi amiga, mi boca se abrió con un sorprendido jadeo al leer la última parte, pero más me sorprendió la mano que apareció en mi visión arrebatándome el papel. -Señorita Williams, creo haberle dejado claro desde el año pasado que las notas estaban prohibidas, me resulta aún mortificante, que usted siendo la que mejor promedio tiene en mi clase, caiga en estos arrebatos- mis ojos se dirigieron a Beth que estaba roja y miraba angustiada la nota, mis ojos volaron a Luc que observaba la escena aburrido y divertido- ¿usted conoce nuestra política verdad?- trague fuerte, no podía leer el comentario de Beth en voz alta era demasiado fuerte y moriría de vergüenza. -Ah... Yo- balbuceé intentando que una excusa llegara a mi cabeza- vera ese papel, no es nada.
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