Aflojó los ganchos de su brasier liberando sus senos, coronó uno de ellos con mucha suavidad. Pellizco con sumo cuidado el pezón rozado y erecto de Amanda haciéndola jadear. Luego bajo sus labios hasta tomar posesión de un seno, lo chupo y lamió mientras seguía masturbando su pequeña protuberancia húmeda. —Daniels… Daniels… gritaba sin parar. Soltó su pecho para tomarla de las nalgas, abriendo las piernas de la castaña para acomodarla entre sus caderas. La miró a los ojos mientras penetraba su cuerpo hasta lo más profundo de su ser. —¡Oooooh! Joder rubio loco. La embestía una y otra vez sin piedad, Amanda se sujetaba del barandal de la ducha para no dejarle tanto peso a su amante. Daniels seguía dentro de ella penetrándola con fuerza clavando sus dedos en las nalgas de la castaña. La

