La petición de un moribundo

1130 Words
Al saber lo que le habían hecho a su hermano Teo vino en su ayuda y subiendolo en su auto lo llevo al hospital, una vez atendido un doctor vino a hablar con él -- Será mejor que preparen todo -- Él no sobrevivirá esta noche. Al oírlo Teo se sentó en la silla de la que se había levantado hacía unos segundos para recibir al doctor y pensando en cómo se lo diría a su sobrina puso sus manos en su cabeza. -- ¡Se quedará sola! -- Y yo no tengo lugar en mi casa -- Mi cuarto hijo está por nacer y apenas si puedo -- Recordó el dinero que le había dado su hermano y pensó -- La enviaré a un internado para señoritas y cuando pueda me iré y compraré una casa cerca de allí y cuando ella se gradué podrá cobrarle esta deuda a Midas. Su corazón estaba tan herido como el de Sol con ese hombre y su hambre de venganza se adueñó de él también. Una vez informado Teo se marchó para hablar con su sobrina Sol. Mientras en el hospital con el poco aliento que le quedaba Rubén le pidió a una enfermera que escribiera una carta por él. La enfermera hizo lo que le pidió aquel moribundo y escribió todo lo que le decía hasta terminar, pero cuando estaba a punto de decirle a quién iba dirigida su corazón dejó de latir y murió. La noticia llegó a Teo y tristemente todo el pueblo dio el adiós a aquel hombre que a muchos les devolvió lo que Midas les había quitado y que por hacerlo pago con su vida. Sol miraba cómo caía la tierra sobre el ataúd de su padre y no derramaba una lágrima mientras veía como la tierra ocultaba de su vista el último recuerdo de su papá. Antes de marcharse del cementerio la enfermera le dijo a la niña -- Disculpa niña, sé que este tal vez no sea el mejor momento pero -- ¡Toma! --Tu padre me pidió que escribiera esto por él y no pudo decirme para quién era -- A lo mejor tú sabes para quién es cuando la leas -- Entregándosela la enfermera sintió cumplir con la última voluntad de aquel hombre. Con una mano recibió la carta de su padre mientras abrazaba con fuerza el oso de felpa. Todos creían que ese oso era lo único que le daba consuelo a la pobre niña. Su madre lo había hecho con mucho amor meses antes de morir y ahora perdía también a su padre y con sus miradas le decían: ¡Pobre, pobre niña! La carta no tenía destinatario, estaba en un sobre blanco y cerrada. Al llegar a la casa de su tío Teo, ella la guardo en su maleta y sin darle mucho tiempo de pensar a su tío le dijo: Tío Teo mañana empiezan las clases en el internado -- Por favor llevame allí ahora mismo. --Sol, ya hable con la directora y puedes iniciar lecciones la otra semana -- Le contestó su tío -- ¡Lo mejor es que me vaya! -- Tu hijo viene pronto y yo sólo estorbo aquí -- No digas eso Sol tu eres ... -- ¿Me llevas por favor? -- O debo tomar el autobús -- Lo interrumpió -- Sol estaba decidida a no quedarse en ese lugar un minuto más y para su tío la decisión de su sobrina aúnque inesperada era la correcta. Tomó la maleta de Sol y subiendola a su auto se despidió de su esposa e hijos y arrancó su vehículo. Una vez pasados quince minutos en silencio le dijo a su sobrina -- Cuando hallan llegado tus vacaciones de verano ya estaré en mi nueva casa con mi familia y tú tendrás tu propio cuarto. -- Somos tu familia Sol y el tiempo curara todas tus heridas y olvidaremos este pueblo y todo lo que aquí pasó y nunca más volveremos aquí -- ¡Yo volveré tío! Y dejaré en la miseria a Midas y a toda su familia -- ¡Se acordarán de Rubén Toules! ¡Hasta que mueran! Las palabras de su sobrina y la mirada fría en sus ojos asustó a Teo, era verdad que el quería vengarse de Midas por lo que le había hecho a su hermano pero también era cierto que la hermana de Midas Juliette era historia aparte al igual que sus hijos y también era real que los hijos de Midas no eran como él o al menos uno de ellos. Pero Sol llevaba dos muertes a cuestas por culpa de ese hombre y no le iba a perdonar que por su culpa murieran sus padres. Llevaba la promesa de estudiar y graduarse que le hizo a su padre, pero también la que se había hecho a sí misma -- ¡Vengarse de Midas y de todos los suyos! Una vez llegada al internado se topó con chicas que al igual que ella estaban solas, aunque ellas tenían a uno o a ambos padres -- Unas eran más pequeñas que ella en edad y otras semejantes a ella. Había una diferencia entre esas chicas y ella -- Sol era más alta y parecía mayor a sus compañeras y por esa razón fue enviada aparte. Para ella la decisión de la directora fue acertada. No quería tener contacto con ninguna -- Sus metas eran otras y su fin estaba muy claro en su mente. Una vez sola en su dormitorio abrió la carta de su padre y a media luz leyó lo último que decía: ¡Te amaré siempre! Lloró poniendo su almohada en su boca para no ser oída y aún con lágrimas en sus ojos siguió leyendo cada párrafo escrito por la enfermera por orden de su padre. Una vez finalizada dijo: ¡Lo siento mucho papá! -- Pero yo nunca los perdonare ¡y mucho menos a Midas! Su padre le había pedido que dejará todo atrás y que siguiera su vida libre de rencores y rencillas que la vida le devolvería todo lo que le habían quitado con creces -- Le pedía que fuera feliz y que perdonara todo lo que le habían hecho para que siguiera su vida sin la amargura y el dolor, pero para Sol, ya era muy tarde, porque en su mente estaba trazado el plan para dejar a Midas y a su familia, sin nada como lo habían hecho con su padre y muchos de los padres de sus amigos. Ya no había marcha atrás para Midas, una niña de doce años había crecido a la sombra de la amargura en su corazón y le cobraría a él la falta de luz y calor del hogar que le robó.
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