Una noche de amor profundo y muchos besos con una mujer de cabello n***o como el ébano y con mirada de acero que se derretia ante la ternura de su esposo, se preparaba para encontrarse con su pasado, tomaba fuerzas del amor de su marido y de los muchos besos que le dio su hijo Rubén. Saldría muy temprano para no ver llorar a su hijo, le había dicho que tenía un trabajo muy importante que hacer, pero que ella vendría a verlo muy a menudo a él y a su hermana. Con la promesa hecha su hijo se durmió aquella noche y su pequeña Luana de apenas un año recibió muchos besos y caricias de su madre. Los extrañaría mucho, pero era hora de cerrar el círculo que tanto la atormentaba en sus sueños por las noches. Harry había notado que su esposa sufría después del encuentro con ese hombre y por eso

