MADY
Estoy parada frente a su puerta, completamente muda ante su precensia. Su torso desnudo sólo empeora mi capacidad para concentrarme.
- Entonces vecina, sólo se quedara a mirar ? - se muerde el labio sensualmente y mi cara empieza arder de la vergüenza.
- Emm.... eto... - no se que mierda decir. ¡Ayúdenme dioses de la elocuencia!. Aclaro mi garganta para poder hablar al fin- si quería que le bajara a la música lo hubiera dicho y ya, no tenía que ser tan sarcástico- pongo mis manos en la cadera queriendo parecer indignada, cuando la realidad es que mi cuerpo no deja de temblar.
- Lo del perro es verdad- sonríe- sus oídos son sensibles.
- Apuesto a que ni siquiera tiene perro- digo entre dientes pero él me escucha perfectamente.
- Hulk! ven aquí muchacho- mis ojos se abren de par en par cuando veo a un gran danés acercarse a toda velocidad. Es enorme.
No logro reaccionar a tiempo cuando ya se a tirado sobre mí. Caigo de culo. j***r! este perro tiene mucha fuerza, le hace honor a su nombre. Lame mi rostro sin tregua. No puedo contener la risa.
- Hulk! - él lo toma de la correa y lo aparta con esfuerzo de mi- Contrólate muchacho! Aunque no te culpo, tienes buen gusto.
Su mirada se entrelaza con la mía, el corazón se me quiere salir del pecho. Sus ojos son tan profundos, podria decir que pueden ver a través de mí. Me levanto de un tirón queriendo salir corriendo de la incómoda situación. Me molesta un poco el descontrol de mi cuerpo frente a él.
Mete el perro al departamento y este emprende su camino con la cola entre las patas. Es una animal muy hermoso igual que su dueño. Pero qué mierda estoy pensando?
- Siento lo de la música y lo del choque, no volverá a ocurrir- camino de vuelta hacia mi apartamento pero antes de que pueda alejarme lo suficiente su mano toma la mía. Volteo a verlo extrañada. En un movimiento rápido mi espalda termina estampada en la pared. Sus dos brazos a cada lado de mí, me mantienen prisionera.
- Qué estás haciendo?- pregunto con un hilo de voz.
- creo que un "lo siento" no es suficiente disculpa para mí- su rostro está muy cerca del mío.
- Tú tampoco fuiste muy amable en tu nota- mi cara debe ser un poema en este momento, porque sonríe con picardía.
- Entonces permíteme compensarlo. Sal conmigo mañana en la noche- su mirada va de mis ojos hasta mis labios.
- Y si digo que no?- pregunto mirando también su boca. Está tan cerca.
- No te dejaré ir hasta que aceptes vecina- se muerde de nuevo el labio y su mirada se clava en la mía. Siento que me falla el aire.
- Ok iré - jadeo y él sonríe triunfal.
-una cosa más- acerca su boca. Acaso va ha besarme? En el último segundo desvía hacia mi mejilla y me planta un beso en ella. Se retira y prácticamente corro hacia mi puerta. Que suerte que está cerca de la suya.
- Tendré que seguir llamándote vecina o me diras al fin tu nombre?- le escucho decir mientras abro mi puerta.
Entro al lugar y lo miro por última vez. Su sonrisa es tan irresistible.
-Soy Mady- cierro la puerta sin decir nada más. Cómo es posible que un chico que acabo de conocer cause todo esto en mi? Mady debes controlarte. j***r! Su cuerpo es sexy. No puedo con esto, siento que me sangrará la nariz por mis perversos pensamientos.
Bajo el volumen de la música y me tiro al sofá. Mi cuerpo continua estremeciendose cada vez que pienso en lo que pasó. Peter, recuerdo su nombre apesar de que ese dia salí prácticamente corriendo. Igual que hoy. j***r! soy un caso perdido.
Me meto a la ducha tratando de bajar mi temperatura corporal. El baño logra su cometido y me quita el estrés.
Reviso en mi maleta y saco una bata de ella. Me la pongo y voy directo a la cocina por otra copa de vino. Camino con ella en las manos hasta mi habitación. Necesito aire. Me acerco al balcón. Antes de salir completamente, diviso a travez de la ventana una figura masculina. Es él. Parece ido en sus pensamientos. Sigue semidesnudo y esta mirando la hermosa luna llena. Los rayos de esta lo hacen parecer un espejismo. Ser tan atractivo deberia ser ilegal.
Me doy cuenta que llevo mirandolo varios minutos con la boca abierta. Parezco una pervertida acosadora.
Él mira hacia mi ventana y retrocedo bruscamente, cayendo de culo por segunda vez. La copa que tenía en mis manos termina sobre mi pijama. Hice un completo desastre en la habitación.
- Perfecto!- me digo llena de rabia y rogando que él no me haya visto.
Limpio el desastre que cause y me cambio de ropa. Voy directo a la cama evitando mirar a mi sensual vecino. Es hora de dormir. El sueño me quitara los pensamientos impuros.
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