Jay — ¡¿Qué demonios pasa Dale?! ¡¿Sabes lo importante que era esa reunión?! —gruñí nada más al salir del auto. Fruncí el ceño al ver el auto accidentado ahora frente a mí y de repente un mal presentimiento se apoderó de mi cuerpo. Fue aún peor cuando vi a Dale completamente pálido mirándome en silencio, alertándome con esto que algo jodidamente malo había pasado. — ¿Qué pasó? —le pregunté como si estuviera tranquilo pero la verdad es que no puedo dejar de mirar el auto casi en ruinas frente a nosotros y el cuerpo de dos de los guardaespaldas que contraté para qur cuidaran a mi familia ahí dentro, muertos. — ¡¿Qué pasó?! —rugí dado que Dale no me había respondido y tomé con mi mano su cuello sintiendo como la furia cubriar cada parte de mi ser. —Jay, ella... Apreté los puños con sol

