Miedo de Perderte
El pánico se apoderó de él y, sin esperar más, giró el pomo de la puerta y la empujó.
Al entrar, lo primero que vio fue el cuerpo de Constance en el suelo, acurrucada junto a la pared, con la respiración errática y apenas perceptible. Sus ojos estaban abiertos, pero brillaban peligrosamente, sin enfocarse en nada. Su cuerpo temblaba de forma descontrolada, con la bruma a su alrededor como si la estuviera consumiendo.
- ¡Constance! - exclamó, acercándose para revisarla.
Se arrodilló junto a ella de inmediato, tomándola en sus brazos. Sabía lo que estaba pasando: Era un rebote, una crisis que afectaba a los guías cuando la carga emocional y psíquica del vínculo los superaba. Era como una descarga descontrolada de energía, algo que podía ser fatal si no se manejaba rápido.
Su cuerpo convulsionó en espasmos y su respiración se volvió cada vez más superficial, hasta casi desaparecer.
- ¡Mírame! ¡Respira, Constance! ¡Por favor, respira! - le pidió Riku con desesperación, sujetando su rostro suavemente.
Aterrado, Riku activó el brazalete de su muñeca.
- ¡Selene! Llamó. Conecta al Esper Zack Grant, ahora. Indicadores biométricos de la G2 Deveraux.
- Conectando...
- ¿Riku?
La voz de Zack se escuchó claramente por el intercomunicador.
- ¡Zack! ¡Es Constance! Parece que tiene un rebote...
- ¡Mierda! ¡Tienes que traerla de regreso! - escuchó a su amigo decir.
- Llamaré a Rin. - se escuchó la voz de Noah a su lado para luego escuchar pasos y sonidos lejanos.
- ¿Dónde estas? - le preguntó Zack.
- En la habitación... en el baño...
- Llévala a la cama... - ordenó su amigo y el esper obedeció, acostándola con suavidad - Despeja su pecho...
- Está listo...
- Zack... - se escuchó la voz de Rin
- Deveraux está teniendo un rebote... - le escuchó informar a su compañera.
- Selene, indicadores biométricos, G2 Deveraux. Autorización G2 Cyzarine Petrovich. Jefe unidad de seguridad interna.
- Enviando... - dijo la voz.
Riku miró su brazalete donde se desplegaba la información sin restricción al ser su compañero y contuvo la respiración. Todos los indicadores bajaban con rapidez.
- No está respirando... - informó a Rin.
La desesperación lo invadió. Si no lograba estabilizarla, ella podría dejar de respirar por completo. Sabía que el vínculo entre ellos podía restaurar el equilibrio, pero eso requería que ambos estuvieran en sintonía. En ese momento, Constance estaba bloqueando todo y el caos en su mente la estaba desgarrando.
Sin pensar en otra cosa, Riku hizo lo único que sabía que podía ayudar. La tomó con fuerza y la rodeó con sus brazos, acercando su rostro al de ella. Se concentró en el vínculo, en la conexión que los unía, intentando estabilizarla, sentir sus emociones, sus pensamientos y calmar el descontrol que la consumía.
- ¿Sabes que hacer? - le preguntó Rin por el intercomunicador.
- Si - le dijo volviendo a enfocarse en ella para luego poner la mano abierta sobre su esternón haciendo brillar los ojos. Una descarga de energía la golpeó y la hizo arquear la espalda en la cama.
- De nuevo. - ordenó Rin y el esper obedeció.
Otra descarga la recorrió.
- ¡Maldición! - exclamó Noah - No regresa.
- Ella volverá. - dijo Rin molesta - ¡De nuevo!
La acción se repitió tres veces más y Riku se angustió, jadeando por el esfuerzo y la situación.
- No te vayas… No puedes dejarme, Constance. Estoy aquí. Vuelve. - le dijo Riku susurrando con voz firme, con los labios cerca de los de ella.
Sus labios rozaron los de la guía con suavidad, un intento desesperado de que su presencia física pudiera alcanzarla, de que ella lo sintiera en medio del caos. Su mente se abrió completamente al vínculo, canalizando toda su energía hacia ella, buscando anclarla de vuelta, sacarla de esa oscuridad en tanto concentraba energía pura en sus labios y en la lengua. Contacto directo a través de los fluidos.
El temblor de su cuerpo comenzó a disminuir mientras la besaba, pero aún respiraba de manera irregular, como si luchara por encontrar aire. Riku la sostuvo más fuerte, negándose a soltarla, susurrando palabras suaves y llenas de desesperación.
El dolor de verla así lo estaba destrozando, pero sabía que no podía perderla.
- Vamos, compañera. Regresa... - le dijo con voz firme.
En un último esfuerzo, Riku la besó de nuevo, esta vez con una mezcla de ternura y urgencia. Dejó que su deseo de salvarla fluyera a través del beso, sintiendo cómo la energía entre ellos empezaba a equilibrarse poco a poco. Sabía que la única manera de salvarla era que ella sintiera lo que él sentía, que comprendiera cuán importante era para él, aunque aún no podía ponerle nombre al sentimiento.
Finalmente, después de lo que parecieron horas, Constance dejó escapar un pequeño suspiro. Su cuerpo, antes tenso y convulsionado, comenzó a relajarse lentamente. La respiración volvió a hacerse más profunda, más constante. Aunque aún débil, sus ojos comenzaron a enfocarse y poco a poco, Riku sintió cómo su mente regresaba a la calma.
- Regresó... - informó a los que aguardaban por el intercomunicador.
- ¿Necesitas que envíe un médico del domo? - le preguntó Rin - Sus indicadores se han estabilizado.
- No, me encargaré... Gracias...
Zack detectó los cambios en el tono de voz de su amigo y miró a su compañera y a su hermano.
- Oye, amigo...¿Estás bien?... - le preguntó con precaución.
- Si, fue... inesperado... Gracias por la ayuda...
-Avísanos...Nos vemos mañana. - le dijo Rin
- Si, G2. - dijo cortando la comunicación para luego acostarse junto a ella envolviéndola con los brazos y cubriéndolos con las mantas.
Constance, aún temblorosa y agotada, lo miró con los ojos llenos de miedo y vulnerabilidad. Intentó hablar, pero no pudo encontrar las palabras. Solo pudo aferrarse a Riku, abrazándolo con todas sus fuerzas, como si él fuera el único ancla que la mantenía conectada a la realidad.
Riku la mantuvo cerca, sin soltarla. Sabía que había algo más detrás de todo esto, algo que ella había estado ocultando. Pero en ese momento, lo único que importaba era que estaba viva, que había logrado traerla de vuelta.
Liberó su energía para cubrir ambos cuerpos desnudos como una capa delgada de color amatista y la mujer miró sus cuerpos, sorprendida.
- Soy un escudo. - le explicó sin abrir los ojos para evitar encontrar su mirada. - Nunca lo había probado en otra persona, pero parece que, al ser compañeros, mi energía te reconoce como parte de mí.
La explicación sonrojó a la joven quien se acurrucó en su pecho firme.
- Duerme... - ordenó - Debes recuperar tus fuerzas.
La mujer obedeció sin resistencia. El guiado hasta terminar la conexión y luego el rebote la habían dejado exhausta. Lentamente comenzó a relajar su cuerpo y lentificar su respiración hasta que Riku pudo sentir el rítmico subir y bajar de su pecho pegado al suyo.
- Selene, mantén monitoreo biométrico de la G2. Enlaza nuestros brazaletes para comunicación cruzada en caso de emergencia.
- Hecho esper Riku. - dijo la voz computarizada.
- Vigila el entorno. Activa sensores de puerta y ventanas. Entraré en estado de meditación vedana.
- A la espera, Esper Riku.
- Protege a mi compañera, Selene. - murmuró.
Con esa frase, cerró el abrazo con su guía, cada vez más consciente que tal vez nunca más podría alejarse de ella.