Alberto dijo: - Haz que se corra, Sara Y pensé “Ni de coña me voy a correr así”. Al fin, Sara tocó con su lengua mi clítoris y sentí un escalofrío pero Sara retiró su lengua rápidamente. Me estaba impacientando porque quería follar con Alberto y así íbamos a tardar mucho. Le dije: - Ven, hagamos un 69 Ella se quedó sorprendida y Alberto celebró la idea: - Sí, sí, un 69, daos placer a la vez Sara dudó y me moví tirando de ella hasta que conseguí que se pusiera encima mía. De inmediato lamí toda su rajita, metiendo mi lengua dentro de ella, estaba muy mojada. Sara gimió y dijo a modo de protesta: - ¡¡Tía!! No le hice caso y lamí y chupé su clítoris con rapidez. Las piernas de Sara temblaron. Ya no intentaba comérmelo, solo gemía. Le metí un par de dedos y ella se estremeció y dijo:

