Silvia
Tras acostar a Gema, me senté en el sofá, cansada como siempre. Miré la tele, la serie que estaba viendo Antonio pero sabía que me iba a dormir. Entonces empecé a pensar en la conversación con Carlos ¿Por qué los tíos, siendo tan básicos, luego complicaban todo por minucias? “A Antonio le encanta el sexo, lo sé bien, y ahora que puede aprovechar todo lo que quiera, no para de quejarse y enfadarse” pensé. Según Carlos es porque lo estoy agobiando ¿Agobiando por querer follar? ¿En serio? Si debería estar saltando de contento al verme tan dispuesta.
Miré a Antonio de forma disimulada ¿Por qué se enfadaba por cualquier cosa? Discutíamos mucho “Es el cansancio, está claro, nos vendría genial eso de irnos solos a un hotel” pensé pero no podía, no podía dejar sola a Gema, era una niña especial que requería mucha atención, y yo no estaría nada tranquila.
Me eché sobre su hombro y él dijo:
- ¿Ya te vas a dormir?
- No
Pero sí, en esa postura me dormiría enseguida, lo sabía. Entonces él echó el brazo por encima mía y me abrazó. Ahora sí que me iba a dormir. De repente, me llegó un recuerdo que parecía de otra vida. Recordé la de veces que habíamos follado en ese sofá. Nos sentábamos, me abrazaba, me calentaba y follábamos, y “Ahora solo quiero dormir, a estas horas tengo la libido por los suelos” pensé tristemente. Hacia una eternidad que no follábamos de esa forma despreocupada pero muy calientes “¿Esto es lo que pasa al convertirnos en padres?”
Y recordé las quejas de Antonio, que solo lo usaba como banco de semen y que el sexo era rápido y al grano. Y era verdad, ayer por la mañana había tenido un poco de ganas, por la excitación del comienzo de nuestro objetivo, pero ayer noche y esta mañana me había preocupado solo de abrir las piernas y de que se corriera pronto. Incluso me había molestado un poco, no lubricaba bien y era molesto, y me había planteado comprar lubricante… “Lubricante para mi coño, joder, quien me lo iba a decir, con lo mojada que me he puesto siempre”.
Estuve a punto de decirle de irnos ya a la cama a echar el polvo y dormir pronto, pero me contuve, sabía como iba a sonar eso, me lo sonaba a mí misma. Entonces se me ocurrió algo, lo mismo conseguía excitarme. Alargué mi mano y le acaricié el paquete. Antonio dijo con voz sorprendida:
- ¿Qué haces?
- Nada
Seguí acariciándoselo y noté que se le ponía morcillona. Metí mi mano dentro y se la cogí “Al menos él sí se sigue excitando”. Se la saqué fuera y lo masturbé lentamente. Luego, me incliné y empecé a chupársela. Él gimió. Se la chupé un par de minutos y luego, me incorporé y me bajé el pantalón del pijama y las bragas. Me senté encima y me la metí despacio “mierda, estoy seca, pero ¿Qué me pasa?”. Me eché sobre él para ocultar mi cara de dolor y empecé a moverme despacio. Poco a poco su líquido fue lubricándome y me dolía menos. Me empecé a mover más rápidamente mientras lo besaba y sus manos me apretaban las tetas y el culo. Entonces le dije:
- No te corras así
- ¿Qué?
- Mejor encima mía
Entonces él me paró y me miró desconcertado. Dijo:
- ¿En serio, Silvia?
- ¿Qué?
- Ni así puedes parar de pensar en eso
- Pero es que ya sabes que es mejor estando tú encima, se queda dentro y hay más posibilidades de…
- Joder
Se levantó, me tumbó en el sofá, se puso encima y me folló rápidamente hasta correrse. Entonces se levantó y dijo:
- Tarea cumplida
Y se fue enfadado. Le dije:
- Pero cari, es solo que…
Y escuché cerrarse la puerta del cuarto de baño. “Joder, si solo le ha querido recordar eso”.
Carmen
A las 11 me empecé a poner nerviosa. A las 11:30 estaba insegura ¿No había sabido calentarlo bien? pero esperé. A las 12 me levanté enfadada y me fui al baño para quitarme el maquillaje y acostarme. Me quité la lencería y me miré al espejo ¿Estaba perdiendo atractivo?. Entonces escuché como llamaban a la puerta con varios golpes. Me puse una bata y fui a la puerta. Si era Santi se iba a enterar ese mamarracho. Al abrir lo vi en pose chulezca. sonriendo con suficiencia. Me calenté inmediatamente y tiré de él para meterlo en la casa mientras me lo comía a besos.
Lo llevé al dormitorio y le quité la camiseta mientras le lamía el cuerpo. Le dije:
- Te has hecho de rogar
- Te dije que tenía lío
- ¿Follarte a tu novia?
Me cogió del pelo y tiró de mí para pegarme a su cara diciéndome:
- A mi novia la dejas en paz
Me puso aún más caliente y quise picarlo más diciéndole:
- No sabe follar ¿Verdad?
- Cállate, puta
Y me empujó para tumbarme en la cama. Me reí y le dije:
- Seguro que no sabe chuparla
- Eres una zorra
- Mucho
Y me desabroché la bata y abrí mis piernas para que viera mi coño mientras le decía:
- Esto es lo que quieres ¿No?
Él me miró y vi como tenía la polla dura apretando sus vaqueros. Con un pie le acaricié el paquete y él dijo:
- No hemos follado pero me la ha chupado
- ¿Y se lo ha tragado?
- Siempre lo escupe
- ¿Quieres que yo me lo trague?
Con el otro pie recorrí hacia arriba su torso lentamente hasta llegar a su boca, y le metí los dedos en la boca. Él los chupó. Le dije:
- ¿Quieres que te la chupe como ayer y luego me trague tu leche?
Él asintió sin dejar de lamerme los dedos del pie. Sonreí y aparté mis pies de él. Me arrodillé mientras me quitaba la bata para quedarme totalmente desnuda y le bajé el pantalón y los calzoncillos. Su polla saltó, totalmente erecta. Se la cogí pensando que esa cría seguro que no tendría ni puta idea de lo que hacer con esa magnífica polla. Le pasé la lengua a lo largo de todo el tronco, lentamente, sin dejar de mirarlo.
Luego, me la metí en la boca, solo el glande, y con mucha lengua y saliva, se la lamí dentro de mi boca. Poco a poco, me fui metiendo más polla en la boca, gimiendo y haciendo ruidos de atragantamiento. El chico estaba a punto pero aún no había terminado con él.
Saqué su polla de mi boca, me incorporé un poco y la puse entre mis tetas. Escupí sobre su polla y lo masturbé con mis tetas. Lo miré y le pregunté:
- Te gustan mis tetas ¿No?
- Mmmmm ssssiiiii
- ¿Te gusta follarte mis tetas?
- Joderrrrr
Tenía al chico a 1000 y noté que estaba a punto de correrse entre mis tetas pero no, ese día no, quería su leche. Me la volví a meter en la boca y aumenté el ritmo de la mamada. No paré hasta notar los chorros de su leche, que retuve en mi boca. Cuando terminé, solté su polla y, mirándolo desde abajo, abrí la boca para que la viera llena de su leche y luego me la tragué. Volví a abrir la boca para que viera que ya no había leche.
Él me miraba atontado, con cara de salido pero atontado. Me incorporé y le dije al oído:
- A mí me puedes pedir todo lo que ella no quiere hacerte
Lo miré a los ojos, muy cerca, y le insistí:
- Todo
Entonces le besé, un beso guarro, con mucha lengua, con el sabor de su leche en mi boca. Luego, me aparté, me tumbé en la cama y abrí mis piernas. Él captó el mensaje y se echó sobre mi, chupándome las tetas y luego el coño. No sabía comer un coño en condiciones, era ansioso y no tenía ritmo. Tardé en correrme.
Se tumbó a mi lado y nos quedamos mirando el techo. Entonces dijo:
- Yoli… yo creo que ella no disfruta del sexo
Entendí que se refería a su novia. No dije nada:
- No... no sé si se corre
Lo miré, él seguía mirando al techo. Continuó:
- Cuando la follo, me pone una mano para que no se la meta mucho, creo que la tengo demasiado grande para ella
Ahí me reí y le dije:
- Nene, la tienes grande pero no tanto para que no quepa en un coño
- ¿Entonces?
- ¿Cuántos años tiene?
- 18
- ¿Y tú?
- Los mismos
Lo miré, no me había parecido tan joven. Pensaba que rondaría los 25 años. Le dije:
- Pero ella no es tu primera chica
- Noooo, pero yo sí soy su primer chico, la desvirgué hace unos meses
Nos quedamos callados. Entonces dijo:
- Con las chicas que he follado... ninguna disfrutaba tanto como tú
- Jajaja, la experiencia es un grado, y tu chica es muy joven, le faltan polvos
- ¿Siempre eres tan zorra?
- Siempre, el sexo está para disfrutar, no para andarse con tonterías y melindres, sé lo que quiero y lo tomo
Me incorporé y miré el reloj. Le dije:
- Mañana me levanto temprano así que si quieres follar será mejor que nos pongamos ya, que no puedo llegar tarde
Lo miré, seguía cachonda y quería follármelo bien, pero el chico ya se había corrido dos veces esa noche, no sabía si ya estaba repuesto. Le cogí la polla y lo besé. Noté como se endurecía en mi mano y sonreí, el chico daba la talla.