Dos días después. Sábado noche Carmen Llamé a Jamal y le dije: - Voy de camino para recoger los juguetes - No hace falta - ¿No? - No - ¿Y eso? - No sé, lo ha dicho el cliente - ¿Se ha arrepentido de la sesión de azotes? - Ni idea, solo sé que le he preguntado que le gustaría y ha dicho que no es necesario - Oh Sentí algo contrariada, no sabía si porque no me iban a azotar o por perder algo de dinero. Me encogí de hombros y dije: - ¿Dónde he quedado? Me dijo el nombre del restaurante y exclamé sorprendida. Era un restaurante de moda y caro, sabía que era difícil conseguir una reserva un sábado. Me dijo: - Pregunta por la mesa del Sr. Gunter - Ok, ok - Y no le pidas el dinero, te lo daré yo - ¿Por qué? - Porque a este nivel se hacen así las cosas - Bueno, vale Llegué al

