Olvidada había quedado la comida italiana, estoy sentada en las piernas de Luca, esperando que se caliente y una de las señoras del casino, nos la traiga... - Tengo hambre, Amor...- Luca pone cara de culpable. - Por mi culpa, aún no almuerzas, lo lamento... Pero no tanto- Su sonrisa pícara me hace sonreír a mí. Franco entra con varias carpetas y se sienta frente a nosotros. - ¿No se trabaja hoy, en ésta oficina?- Luca se ríe. - No, hasta que mi hermosa pequeña, no haya almorzado... Y por si no lo has notado, nos estás interrumpiendo. - No, Franco, no nos interrumpes, ¿A qué venías?- Luca me mira y sonríe. - Mi hermosa mujer y yo, hemos pensado en organizarles una despedida de solteros, pero en vista de que ya estuvieron casados, queríamos algo diferente... Un fin de semana en el Su

