Al día siguiente salimos de la clínica para la casa de Nicole, ya se encuentra estable, no le están dando fiebre ni le duele la cabeza.
Llegamos a la casa, luego subimos a la habitación para que ella se recueste en los estudios que la doctora le hizo, no salió nada grave, salió con una neumonía severa, eso fue todo.
Salgo la dejo a ella tranquila la dejo al pendiente de Cristina nuestra ama de llave y salgo para comprar los medicamentos a Nicole y me voy en mi moto para más rápido.
Llego como a una plaza que tienen venta comercial, a la farmacia, entra a la plaza y veo llegar a Pamela en su convertible, veo que se dirige a mí y me dice.
—Hola —luego de saludarme con un beso en la mejilla.
—Hola Pamela, —le digo sorprendido.
—Cómo está supe que...
—Qué haces aquí y ¿por qué me persigues?— le dije cambiándole el tema.
—No te estoy persiguiendo, te vi entrar por casualidad —me dijo de cínica.
—Okay, ¿qué quiere? Dime —le dije irónico.
—Yo, a ti supe que te juntaste con tu mujer.
—Sí, y soy muy feliz al lado de ella— le dije mientras ella me jalaba para fuera del local. Y llevándome al lado que había un bar.
—Sentémonos aquí, por favor —decía ella jalándome a sentarme.
—Señorita dos martinis, por favor —le decía una camarera que pasaba por el lado.
—Dime qué quieres —le respondí serio.
—Estoy haciendo una fiesta, ya que yo cumplo años mañana y estoy invitando a todos mis amigos, quiero pasar un rato con ellos, me dijo jalándome la mano.
Le jalo la mano para que me sueltes y me dijo.
—Por favor ven a mi fiesta, aunque sea por última vez— me dijo luego de que se parara de la silla.
—¿Y para qué quieres que vaya a tu estúpida fiesta?— le dije incrédulo.
—Ve, te voy a esperar —me gritó desde su auto.
Terminé de comprar los medicamentos y salgo para la casa, me subo a mi moto y me voy al rato, vi que Nicole estaba muy animada en la mesa del comedor cuando entré comiéndose un caldo de pollo que le preparó Cristina y estaba con Lucía muy contenta que se veían.
*Narración de Pamela.*
Te voy a reconquistar aunque tenga que hacer lo que tenga que hacer, ese hombre me gusta y no se lo voy a dejar a esa muerta de hambre de esa mexicana cuando ella vino ya yo estaba con él. Y bien que lo disfrutamos juntos para él venir a dejarme por otra estúpida, no te voy a dejar el camino fácil, voy a pelear por tu amor.
Aunque no lo amo, pero me gusta como me folla, es bueno en la cama, es una fiera salvaje y me gusta como me lo hace.
—Haló, Carlos.
—Sí, ¿qué quieres Pamela?— dijo Carlos del otro lado del teléfono.
—¿Te desperté?, ¡perdón.!
—Sí, pero dime ¿qué pasó?
—Es para que me ayude a reconquistar a Hendrix de nuevo.
—Pero ¿tú estás saliendo conmigo?, y ya él lo sabe, dijo él sorprendido.
—Sí, pero quiero volver con él Y alejarlo de esa maldita— dijo ella muy emocionada.
Lo que eres una egoísta y envidiosa, tú no lo quieres, a ti lo que te duele que él sea feliz con esa chica.
—No me duele, él es mío, aunque yo me haya acostado contigo.
—Pero ¿Y mis sentimientos te vale madre? Tú eres una cruel desarmada sin alma.
—Deja de estar hablando disparate y ayúdame con lo que te pediré.
—No te voy a ayudar, claro que no.
—Okay está bien despídete de tu cargo En la empresa de mi padre.
—Okay tú ganas, dime qué hago.
—Así me gusta que obedezcas, bueno, invítalo, no sé a algún lugar a beber de viaje o a comer, para drogarlo, para yo tirarme para las fotos con él, para mandársela a su estúpida mujer.
—Tú eres cruel No sé lo que vas a ganar con eso desde que él sepa te va a mandar a la mierda de nuevo.
—Tú selo vas a decir dime.
—No
—Ah, y entonces no te metas.
*Narración de Carlos*.
Pensé que Pamela me quería, es una engreída por par de $3 que tiene su papá, si ella cree que me va a mí amenazar con eso se equivocó, voy a tratar de buscar otro tipo de trabajo y soltarla en banda a ella y a su padre los dos son muy manipuladores.
Pero me la vas a pagar con acostarse conmigo y decirme que me amas si lo que quiso fue utilizarme, yo pensándolo contrario, esa bastarda que lo que hace es jugar con todos los sentimientos de los hombres para su conveniencia.
—Amor, Hola, ya sea Gabriel a Mariela luego de que la fuera a buscar al instituto.
— Amor, qué sorpresa, qué haces aquí —dijo Mariela luego de que se montara en su moto nueva.
—Vine a buscarte para comer junto, decía muy contento luego de que arrancará la moto.
—Okay me gusta la idea, tengo mucha hambre ¿y dónde vamos.?
— Hacia fuera de la ciudad— decía muy contento.
— Agárrate que nos vamos
—Okay está bien.
Llegamos a un restaurante donde muy lujoso y muy elegante donde servían pizza yaroa mofongo y esas cosas así a brindarle un mofongo a mi chulada
Porque ella se lo merece me gusta complacerla en todo A mi futura esposa me sentía muy cansado en la empresa, salí a disfrutar del aire fresco junto con ella y así bebé un par de Frozen y así disfrutar junto al aire libre es una terraza muy bonita me gustó desde que la vi por eso quise invitarla allá.