Desde la salida del padre de Lane de prisión por medio de un fallo legal, la vida de todos los involucrados en su absurda venganza, tomaron un rumbo diferente. Norman planeó esa venganza por mucho tiempo. Pulió tanto ese plan, que una vez estuvo en las sólidas calles de Vancouver, completamente libre, comenzó a reunir a las personas que lo ayudarían a conseguirlo. Norman tenía los suficientes contactos por ser el segundo al mando de la mafia dentro de la prisión, y ese “favor” que le hizo el jefe de lograr sacarlo, se lo ganó durante los doce años que estuvo encerrado. Salió porque al jefe no le importaba estar afuera. Hacía más daño adentro, y basándose en eso, le dio ese infinito regalo a Norman de permitirle cobrar su sangrienta venganza. No comenzó con Nana. Su primera víctima fue el

