Verity no dejó de pensar toda la semana siguiente después del trato con Marcell. Pensó en hablar con Lane, pero al ser algo casi imposible, prefirió conversarlo con su hija. Verity educó a Maddie para que le contara sus cosas, para que le tuviera confianza, para que se sentara a hablar con ella cuando la necesitase y que no dudase en que su madre haría lo que fuese necesario para y por ella. Verity quería crear el mejor ambiente para su hija, por lo que una tarde después de llegar de la escuela, de bañarse, de comer y de terminar su tarea, entró a la habitación y la miró sentada en la cama, con el televisor encendido y a Miel entre sus piernas. Sus manos estaban en las orejas del conejo que estaba dormido sobre ella, y una sonrisa iluminó el rostro de Verity. Amaba verla feliz, amaba ver

