Con el poder por el que su papá lo golpeó, lo encerró, lo torturó y manipuló, Marcell regresó a esa casa familiar de pesadilla. Una vez Marcell abandonó esa casa, no regresó los siguientes años, hasta que Maddie quiso conocer esa parte de su árbol familiar. Para ese entonces, su padre era un enfermo no terminal, que estaba medicándose y con controles. No era ni el atisbo del hombre imponente y prepotente que fue. No se inclinaba por el narcicismo, y su palabra dejó de tener el poder que tuvo sobre Marcell cuando era un jovencito. Sus palabras eran huecas, y con el paso de los años, con el poder que Marcell comenzó a macerar, alcanzó el nivel más alto para el que fue engendrado. Alcanzó la sagrada presidencia por la que su padre lo alejó del primer amor, y lo castigó para que regresara al

