Dicen que la fe mueve montañas. Dicen que la esperanza es lo último que se pierde. Dicen que el amor todo lo puede, todo lo soporta, todo lo espera. ¿Realmente alguien puede esperar sin esperanzas a un ser querido por más de unos pocos meses? ¿Puede el amor fresco soportar dolor, penas, devastación y ausencia sin morir en el intento? ¿Puede alguien apretarse el corazón y desconectar a un ser amado, sabiendo que puede despertar en algún punto? ¿Cuánto somos capaces de hacer en nombre del amor? Esas fueron preguntas que Marcell Kavanagh se hizo durante poco más de dos años, desde que aquel doctor, en aquel pasillo frío y solitario, le dijo que su esposa estaba en coma, sin esperanzas de vida. Marcell sintió que la vida se le desplomaba cuando se enteró que la única mujer a la que amó, e

