Era el primer lunes del mes de Octubre cuando Julia Valtierra pisó por primera vez el departamento de cultura del estado, un día antes su padre le había dicho que se tenía que presentar ante el jefe de relaciones internacionales del departamento de cultura del estado, en resumen su nuevo jefe.
— Señorita Valtierra es un gusto tenerla con nosotros.
Un hombre robusto cerca de los cuarenta, se acercaba con un bonche de carpetas hacia donde ella se encontraba.
— Soy Alejandro Alemán he sido el asistente de su padre durante muchos años — soltó con un poco de brusquedad, Julia recordaba haberlo visto algunas veces en su casa pero no le había prestado atención. Supuso que el hombre aún seguía molesto por no haber obtenido el puesto de su padre, por lo que suspiro mientras ingresaba a lo que sería su despacho.
— El Jefe Ornelas la verá en cinco minutos en la sala de juntas, estos son los pendientes atrasados que hay que resolver antes del día quince.
Julia miró resignada la montada de documentos frente a ella, su padre trabajaba todo el tiempo no entendía porque se le había acumulado el trabajo.
— Gracias Alejandro.
El hombre bufó al momento de salir del despacho, le había prometido a su padre mantener a su asistente a su lado para que no perdiera el trabajo, pero no estaba segura de poder trabajar con él en esta situación.
Al otro lado de las oficinas Erick esperaba a que su Jefe terminara de firmar unos contratos antes de dirigirse hacia la sala de juntas donde conocerán a la nueva directora de la secretaría de cultura.
— Aparte de conocer a la hija de Valtierra, ¿qué otros pendientes tengo Erick?.
— Tres juntas con los proveedores para lo del departamento de deportes, además el señor Cobarrubias pidió una audiencia con usted, un aplazamiento de contrato, También…
— Alto — dijo Pablo dejando la pluma de lado — Dile a Cobarrubias que no hay más aplazamiento, que si insiste en verme solo será para que yo pueda hacer valer ese contrato.
Erick asintió mientras seguía a su Jefe hacia la sala de juntas, escucharon voces provenientes del lugar suponían que la nueva directora ya se encontraba adentro en compañía de alguien, pero de pronto el asistente chocó abruptamente contra la espalda del hombre ya que se había detenido con el ceño fruncido.
— ¿Sucede algo jefe?.
— ¿Me has dicho ya el nombre de la hija de Valtierra?.
Erick parpadeo confuso ante la extraña pregunta de su jefe.
— Me parece que usted no ha estado muy interesado en saber sobre la familia de Salvador Valtierra.
— Dime el nombre de la hija.
Erick buscó en el ipad que traía en las manos los documentos de la hija de Valtierra antes de entregarla a su jefe, que pasó de una mirada molesta a una de sorpresa y luego una sonrisa que le causó escalofríos al asistente.
— Bien — dijo Pablo mientras le entregaba el ipad nuevamente a Erick que parecía bastante confundido — Esto es lo que harás Erick.
El joven asistente lo miró con sorpresa antes de escuchar la propuesta de su jefe.
Julia miraba el reloj en su mano por enésima vez, hacía ya diez minutos que su nuevo jefe debía de haberse presentado ante ella, pero solo sentía la intensa mirada de Alejandro sobre ella.
— El debe tener muchas cosas importantes…
Comenzó a hablar el hombre robusto pero las puertas abriéndose lo interrumpieron, Julia vio a un hombre de traje entrar a la habitación. ¿Él era el nuevo Jefe?, se preguntó a sí misma.
— Señor Alemán retírese por favor.
El hombre frunció el ceño pero sin rechistar salió de la habitación.
— Soy Julia Valtierra — dijo la castaña extendiendo su mano hacia el hombre frente a ella.
— Lo se señorita — dijo amablemente el hombre tomando la mano que la chica le ofrecía, para indicarle que volviera a tomar asiento — Pero me temo que yo no soy quien espera, mi nombre es Erick Urriaga soy el asistente del señor Ornelas, me temo que ha tenido algo urgente por lo que no podrá verla el día de hoy, pero ha dejado una lista de pendientes.
— ¿Lista de pendientes?.
— Así es, me temo que su padre ha dejado inconclusas muchas situaciones que afectarán para la temporada de invierno que comienza a mitad de este mes.
— Claro, lo haré.
— Bien, todo se encuentra en esta USB y bienvenida señorita Valtierra.
Julia tomó la memoria que Erick le ofreció, esperó a que se fuera para tomarse la cabeza entre las manos, de pronto la vibración del celular la desconcertó, vio un mensaje de un número desconocido.
“ ¿Estás libre?”
La joven frunció el ceño, dudaba que fuera Joaquin de otro número ya que le había dicho que probablemente hoy estaría ocupada todo el día. Seguramente alguien se había confundido por lo que bloqueó el celular para salir de aquel lugar y ponerse a trabajar.
Pablo frunció el ceño al no obtener respuesta al mensaje que le había enviado a la castaña, no le había dado tanto trabajo para que no tuviera oportunidad de salir. O quizá no quería meterse en problemas con el imbécil de su novio. Pablo sonrió nuevamente, Julia representaba un reto para él, la chica era bastante atractiva, el novio era el menos de sus preocupaciones ya vería la manera de que ella cayera a sus pies, pero lo que más felicidad le daba era que era la hija de Valtierra, eso era el mejor plus que podría tener Julia.
— Jefe, aquí está lo que me ha pedido.
Erick entró con una bolsa de ropa, su jefe le había pedido que le consiguiera ropa casual era una petición muy extraña pero prefería no preguntar.
— Gracias Erick — el asistente asintió y cuando estuvo por salir la voz de su jefe nuevamente lo detuvo — ¿Si le he mandado mensaje a alguien y no ha respondido aunque lo haya visto debería hablarle?.
Erick se quedó de piedra al escuchar hablar a su jefe, nunca había tenido problemas para conseguir a alguna mujer así que no estaba seguro si se refería a una chica o alguna otra cosa. Pero como si hablara consigo mismo Pablo Ornelas marco el número que se había aprendido con facilidad al tercer tono alguien contestó.
— ¿Diga?.
— Julia.
— ¿Pablo? — Julia no esperaba escuchar la voz de aquel hombre por lo que sí lucía bastante sorprendida cuando se dió cuenta de quién era el número extraño.
— Te he mandado un mensaje antes, espero que estés libre.
— Lo siento Pablo pensé que se habían equivocado de número, hoy he iniciado un nuevo trabajo y tengo bastantes pendientes dudo que me vaya temprano el día de hoy.
Pablo hizo una mueca, él le había dado los pendientes y no eran muchos.
— ¿En dónde trabajas?.
— En la secretaría de cultura pero…
— Que bien, estoy cerca te podría ver en la esquina noreste del edificio.
— Pablo no creo…
— Oh vamos Julia — interrumpió Pablo ya exasperado por tanta negativa que obtenía de la castaña — No me digas que tu novio no te deja.
— Joaquín no es celoso, pero no es eso, el trabajo, mi padre ha dejado muchos pendientes que tengo que sacar, además de los que me ha dado mi jefe que aunque son menos combinados me llevarán bastante tiempo.
Pablo maldijo al inútil del Salvador Valtierra, había huido dejándole todo el trabajo a su hija.
— Hagamos algo, pasaré por ti en la noche te invitaré a cenar ya que vas a terminar muy cansada.
— No es necesario, puedo irme sola o decirle a Joaquín.
— Vamos Julia, en compensación por el hombro.
Pablo escuchó la leve risa de la castaña por el auricular.
— Esa excusa no te servirá por mucho tiempo más ¿Lo sabes no?.
— Te veo en la noche Julia.
Dicho esto el joven colgó la llamada, se le formo una sonrisa mientras veía la pantalla del celular. Esa mujer sería suya, por lo menos hasta aburrirse.