Defendí a los chicos de aquel inutil juicio, tampoco esparaba una tortura para la gente de otro clan, pero yo no podñia controlar las cosas que ya de por sí estaban totlmente fuera de lugar, cada instante era peoer que el anterior si me detenñai a pensarlo —Por favor, no sé quién es, no sé cómo me conoces. —Mi voz no era más que sollozos. Recuérdenme no volver a tomar atajos para llegar a casa otra vez en mi vida. —Mel, ¿qué? Vamos, no actúes, Shady te espera, vamos. No hagas de esto un juego. Era obvio que no sabía quién diablos era “Shady”, ni quien era él, mis nervios estaban a flor de piel y a ese tipo sólo se le ocurrió acercarse más a mi e intentar tocar mi brazo, instintivamente me eché hacia atrás y su cara se contrajo en tristeza, me dolió verlo así pero era más evidente mi mie

