fui con ellos, los miraba con severidad, no podñia ocultar la rabia. dimitri actuaba tan extraño que lograba poner mi coraón a latir de una manera extraña, una especie de ansiedad me recorria la columna y cada uno de mis pensamientos se veñia atropellado Es totalmente, con una pesada chaqueta de cuero que intimidaba bastante. —No tengo dinero, ¿okey? Ni siquiera teléfono, se dañó, ¡por favor, déjeme ir! — Supliqué, con manos temblorosas y la cara algo roja por la impotencia de no saber defenderme. —Mel —dijo al fin—, no… ¿No te acuerdas de mí? —Por favor, no sé quién eres. Mi mente decidió ocultar muchas cosas, y fue en ese momento, en ese callejón con un tipo que aseguraba conocerme, en que deteste con todo mí ser ese accidente que me hizo perder parte de mi vida. Si es que realmente

