LUCIFER La veo frente a mí, luchando por mantener la compostura, y no puedo evitar sonreír. No es una sonrisa cualquiera; es la satisfacción de saber que cada momento que pasa, Bianca se acerca más a su destino. A mí. Al infierno, aunque todavía no lo sabe. Todo esto es un juego, una lenta manipulación. Y la mejor parte es que ella no sospecha nada. Cree que soy solo Lucas, el hombre que la cuida, la protege, el que está siempre a su lado. Su ángel. Qué irónica resulta esa palabra en mis labios. Mientras me mira, puedo sentir cómo su mente se tambalea entre el miedo y la atracción. Y ahí es donde mi poder es más fuerte, en ese punto débil donde su resistencia comienza a resquebrajarse. No hace falta apresurar nada. Mi paciencia es infinita. Después de todo, he tenido eones para perfecc

