-¡Es mi hijo!
-¿Y qué? Que hayas pasado por mi cuerpo y haya quedado embarazada no significa que sienta algo por ti-soy más fría y cruel que mi madre ha llegado hacer-no como siento cosas por Sander, te lo dije cuando mi padre vivía a ti te recuerdo como un lindo romance, y una bella amistad, no como algo más.
-¡Siempre quisiste la corona, no a mí-y sigue con lo mismo, quisiera hacerlo carbón pero no puedo mientras este en Nórdico-siempre quisiste una corona!
-No, siempre quise a Sander, admito que me gustaba la idea de gobernar un país a tu lado-sus ojos de tener ira pasan a tener dolor-pero después de las cosas que pase antes de irme a Caldera entendí que siempre ame a Sander y que siempre lo hare.
-¡Cal es mío Eliza!-no entiendo porque dejo que me siga diciendo así-¡Nunca lo cambiaras ni tú, ni mi primo!
-¡Nunca me cansare de decirte lo mismo, Cal es mío no es tuyo ni de Sander, es mío al igual que Cassian y Sharon, son míos, los tres son míos y ustedes me los dieron!-pongo mi manos en los hombros de Sander, crea la corona de rey sobre su cabeza.
-¡Me dejarás a Cal, te puedes ir cuando quieras!-vocifera Alexander, mis ojos ven a Gabriel para que no haga nada hasta que yo se lo pida.
-¡Cal se va con nosotros y punto, fin de la discusión!-a veces olvido que Sander puede llegar a ser una persona de temer y respetar, por algo es mi rey-¡No te interpongas en una decisión tomada Alexander!-crea una copa de hielo y una figura de hielo, le sirve el vino, doy más intensidad a lo que Sander hizo y hago que la silla donde está sentado se encienda en una llama ardiente-¡Nos quedaremos hasta que pase tu mes con Cal, para después regresar a casa!
-Se van pero sin mi hijo.
-Todavía no Gabriel-mi voz hace que mi hermano asienta, Sander bebe de la copa, suelto a Sander para continuar-¡Nos iremos con Cal fin de la conversación y no está a discusión!-Sander me toma de la mano y jala un poco, sé que quiere que haga y lo hago rodea con una mano mi cintura-Te quedan seis semanas con Cal, no las desprecies haciendo enojar al rey de Caldera que eso no te traerá nada bueno.
-¡Tengo que ver como tú y mi primo se llevan a mí hijo!-se sienta en su silla en la que espero nunca se siente Cal-Son increíbles.
-Gracias, Alexander-responde Sander con un ego muy grande.
-¿Le molesta si le tomo?-me da la copa de vino y me tomo la mayoría pero no dice nada, la figura se vuelve a hacer y vuelve a servir el vino tinto en la copa Sander crea otra para mí, la figura hace lo debido y me llena la copa-¿Puedo tomar asiento a su lado o me quedo en sus piernas?-pregunto para él nada más, retiro el fuego de la silla.
-Te quedo muy bien el vestido-dice para mí, me acomodo mejor en sus piernas-no empieces-pasar una mano por su pecho es una provocación de mi parte-Sara ya hablamos de eso.
-No estoy haciendo nada-arquea una ceja y me provoca una sonrisa-pasar una de mis manos por su pecho no es nada.
-Para usted no pero para mí si lo es-le robo un beso corto, la silla es envuelta en hielo tomando las puntas como el final del trono de Caldera, viéndolo bien es su trono de rey.
-Le falta algo ¿No cree?-se encoje de hombros.
-Las llamas-responde después de un momento-las llamas de mi reina.
Enciendo la silla a un fuego rojo que se posa en nosotros, su sonrisa me vuelve loca, después de que haga mi silla el trono en el que debo de estar sentada y cenar algo que no es muy de mi agrado todos compartimos recuerdos ya sea de chicos o de grandes, Gabriel siempre cuenta la misma historia y es mi favorita porque es la vez que me olvido en la pastelería y se dio cuenta en la noche de que no estaba en la casa y se regresó a la pastelería para encontrarme sentada en la banqueta con un montón de pastelillos mordidos y una nota para mamá de parte de la pastelera que decía:
“Amaranta tu dulce niña se comió los pastelillos que horneaste para vender, me encantaría que prepararas más y que tu hijo Gabriel no la vuelva a olvidar en la tienda”.
Mi hermano me regresó a casa con todo con lo que me encontró, mis padres lo regañaron por olvidarme y a mí por comerme todos los pastelillos para vender y ayudar a papá Thomas en la recolección de dinero y de cómo después de cenar voy a su cuarto y le doy un pastelillo de los que me sobraron, Gabriel nunca deja de darle su toque a la historia tanto que los presentes incluyendo la señora Tamara se ríen de la pequeña Eliza de cuatro años y haciendo que me sonroje y queriendo que venga alguien en mi rescate, el abuelo cuanta otra de la pequeña Eliza ¿Nadie se sabe una que no me deje mal? Comienza con una que me apena mucho, en navidad me disfrace de conejo de pascua y estuve con el disfraz todo el día y me robaba los dulces y pasteles de la cocina, tenía una perra llamada Cloe, que era la que me acompaño ese día completo y dormimos juntas toda la noche, Nicolás las veces que robaba dulces con él y hacíamos enojar a mamá, Jacob de cómo nos salvó a Nicolás y a mí de un regaño fuerte por comernos los dulces de papá. La que me hace llorar es la de mamá cuenta cuando papá la conoció, mamá paseaba por un parque de Surten con una de sus mascotas favoritas si se le puede llamar así a una pantera negra a su lado, caminaba por los jardines de ese parque ayudando a las plantas enfermas y papá le hablo diciéndole que porque no curaba personas en lugar de plantas y mamá le contesto que una planta merece la misma atención que las personas que sienten igual que una persona, su poder no era curar a las personas sino ayudar de la más pequeña flor hasta el árbol más grande, después de compartir unas palabras y comentarios decidieron compartir un café del café compartir una parte de su vida y de ahí toda su vida, no puedo dejar de imaginarlos de jóvenes con un amor que destacaba del resto, mi madre me mira y sonríe con la gracia que la define, mi turno llega pero no se me ocurre nada, hasta que mi vista cae al fuego de una vela y recuerdo a papá enseñándome a usar mi poder y de ahí paso mi vista la copa de Sander, y la historia llega a mí.
-Era de noche…después de leer una carta que me pone muchos sentimientos y palabras malas en mi cabeza-suspiro y continuo-me visto para pasar los guardias, pero mejor decido amarrar un par de sábanas las arrojo por la ventana y bajo sin que me vean con una gran capa negra protegiéndome-Sander viaja en sus recuerdos-en el establo monto a Trix y salgo en busca de las personas importantes que se me enseño a olvidar y amar con el alma- la sonrisa de mi hermano se extiende- monto por unos minutos cuando escucho los pasos de otro caballo tras los de Trix, me meto entre los arbustos para que el abuelo no me descubra pero no es él abuelo quien me seguía, no espero que se detenga pero lo hace…grita mi nombre es la voz de alguien que no conozco, no me queda otra salida más que enfrentarlo para mi sorpresa es un joven muy apuesto, dialogamos un momento y me acompaña el resto del camino-una sonrisa aparece en los labios de Sander y otra en los míos-la persona de la que creí que sería mi fin, mi dolor de cabeza, se convirtió en muchas cosas pero no en lo que creí que sería.
-Es bueno saber que no soy un dolor de cabeza-dice con una enorme sonrisa en su cara-y lo de tu fin depende en qué sentido le des.
-Eres las dos cosas mi rey-le dice Gabriel poniéndose de pie- el dolor de cabeza lo eres cuando quieres y el fin lo fuiste cuando todo el mundo te creyó muerto. Y mi hermana y mi esposa te creyeron muerto, dolió verlas a ambas destrozadas por eso y no poder hacer nada…
-Gabriel-digo con el dolor de ese recuerdo asomándose en mis palabras-hemos pasado por muchas cosas…-me pongo de pie y camino hasta él-siempre has estado para mí, en todo los sentidos-baja la cabeza, la levanto con mis manos-no podía esperar más de mi hermano mayor, del tarado que me olvido en una pastelería o me encerró en el closet de mamá Amaranta solo para divertirse al escucharme gritar que me dejara salir-una leve pero sincera sonrisa atraviesa su cara-Te amo Gary, tal vez no soy tu hermana de sangre pero si de corazón y siempre estarás en el mío.
-Te adoro hermanita, no me importa que nombre lleves…-una lágrima recorre su cara-Sara o Eliza me da igual, las dos son la misma niña pelirroja que comía dulces de todo tipo mientras hacia su tarea en mi cama-me retira un mechón de cabello de la cara-la que me encantaba escuchar cantar una canción cuando estaba triste-no por que cantara bonito sino por la letra-la que hacía trampa cuando jugábamos a correr en el jardín de mamá.
-Quemarlas no es hacer trampa-digo sonrojándome un poco-y mamá me regaño por eso.
-El punto es que nunca dejaras de ser mi hermana llames como te llames, hagas lo que hagas y digas lo que digas siempre seré tu hermano mayor-lo abrazo sin que me detenga-mi hermanita de flamas-pasa una mano por mi cabello- me aprieta como si me fueran apartar de su lado-la reina de Caldera-me carga con el mayor entusiasmo del mundo, hace algo con mi cuerpo o soy la que cambia, de repente mi vista está en el suelo y mi visión esta cambiada, no siento mis brazos pero si me puedo levantar, me la cabeza me duele, avanzo en dirección a mamá cuando Miranda o Atina gritan y mis oídos quieren estallar, llego al espejo pero lo que veo no me gusta. Una Cobra Negra. Mi reflejo es una Cobra la que debe de estar en mi piel, Gabriel me carga tomándome del cuello cree que le haré daño me comienzo a calentar mi poder no desapareció.
-No Gabriel-mi madre me quita de la mano de mi hermano, mi madre talla mi cuello-es Sara.
-Es una Cobra no mi hermana-me duele acaba de decir que no importa mi forma.
-¿Estás bien Sara?-muevo la cabeza despacio-hay niña, no sabes ni como lo activaste ¿verdad?-vuelvo a negar, me enrosco en su brazo, con ella estaré segura de Gabriel que odia a las víboras-Gabriel, la cobra que se enrosco en mi brazo es Sara, ¿Leyeron el libro completo o solo lo que significan los animales?
-Solo el significado-dice Miranda encogiéndose de hombros-pero… ¿Es una Cobra?
-Es el animal que aparece en la piel, es la transformación, Sara si lo termino de leer después de que la Cobra le saliera-dice mi madre extendiendo un brazo a la mesa para que me baje de ella-sabía que la transformación pasaría pero no sabía cómo activarlo y ahora o sabe ni como lo activo.
-Mi hermana es esta cosa repulsiva- toma lo que debe ser mi cintura-se ve mejor como la Señora de los Infiernos.
-Sander, ¿Se puede transformar?-pregunta Atina con una alegría enorme.
-Claro que lo puedo hacer, pero si lo hago no cabré aquí- ya lo ha hecho y no me dijo cuándo me recupere se lo hare saber-es muy pequeño el espacio para mí.
-¡Genial!-el tono irónico de Alexander no me gusta.
-¡Ya basta!-vocifera mi madre-Sara ¿cómo lo activaste? Sander y yo ya lo dominamos, pero tú no, piensa en lo que pensaste cuando te transformaste-alegría y dolor juntos pero no me pide eso me pide otra cosa.
-Es fácil Sara-Nicolás se pone frente a mí y me sonríe-mira como lo hago-se transforma en un halcón peregrino y se pone en el hombro de Sander.
-Cuida tus garras por favor-le dice Sander a mi primo en forma de ave.
-Es un sentimiento o pensamiento-dice Asur transformándose en una libélula y volando del otro lado de la mesa- el mío es un pensamiento.
-El mío es un sentimiento-comenta Nicolás ya de pie junto a mamá-intentalo con varias cosas-la agilidad de la Cobra me fascina bajo de la mesa y me pongo en una considerable distancia estoy segura de que mido más de cuatro metros de largo-tranquila no te precipites si sale mal a la primera- mil cosas al mismo tiempo pasan por mi cabeza, pero ninguna me re transforma en humana, me estoy alterando y no es bueno-respira tu tranquila- es fácil decirlo cuando ya lo domina.
-La primera vez que me transforme dure dos días en encontrar algo que me regresara-“no me ayuda” quisiera que me escuchara-es fácil después de encontrar el detonante-mi medre se acerca a mí no le teme a la Cobra-Sara concentrate.
-Creo que fue mi culpa que se transformara-dice mi hermano acercándose-encontré algo obstruyendo en su circulación y lo elimine.
-No algo paso por su mente algo la detono-pienso en mis hijos, si no me transformo en humana nadie los criara, me enrosco en mi misma y comienzo a llorar, Sander pasa su mano por mi piel escamosa, sé que es él por su temperatura.
-¿Sara?-pasa de nuevo su mano por mi piel escamosa, me desenrosco un poco para que me pueda verme a los ojos-se te ven más preciosos los ojos-adularme no servirá de nada mientras este en forma de reptil-intenta no llorar, y escuchame- parpadeo una vez- piensa en algo que te importa demasiado o en un momento-mis recuerdos viajan y llegan a mi cabeza algunos son felices y otros tristes, veo a Alexander acercarse, siseo para que se aleje es de advertencia, Sander voltea verlo pues al jamás le sisearía de esa manera-Alexander, alejate Sara es peligrosa normal ahora imaginátela en Cobra que se deja llevar por instinto animal-retrocede despacio le conviene- tranquila vuele a concentrarte-es hago y llega uno que me encanta, cierro los ojos es la primera vez que recorrió mi cuerpo, sus besos de esa primera vez, las caricias que recorren mi cuerpo, cuando los abro su sonrisa se extiende por su cara-lo lograste ya cambiaste-giro a ver mis manos, están intactas como si nada hubiera pasado.
-Una cosa más que aprender-la energía juega entre mis dedos- un nuevo reto-mi sonrisa de malicia aparece en mi boca- que divertido, una cosa más para la lista de cosas que puede hacer la reina de Caldera.
-¡Ahora literalmente la reina de Caldera es una víbora!-dice Kendall, Sander me ayuda a ponerme de pie su piel es suave como siempre.
-Lo dirás de broma pero la reina tienen que aprender a dominarlo-dice mi madre poniéndose junto a mí-ahora el veneno no te hará ningún daño, o eso espero.
-¿Te puedes trasformar en un cuervo?-tengo más interés en eso que en lo que yo puedo hacer, una Cobra no están buena como un Cuervo-dime mamá.
-Niña te puedes transformar en una poderosa Cobra y lo que te importa es si puedo cambiarme a un cuervo-asiento y solo sacude la cabeza, se transforma en el cuervo, vuela por la habitación para ponerse en el hombro de Nicolás.
-¿Qué sentimientos usan para transformarse?-me interesa saber para ver qué fue lo que me detono.
-Tristeza-dice Asur, bajando la cabeza-y lo remplazo con felicidad.
-Ira-comenta Nicolás de su lugar tomando a mi madre despacio entre sus manos, comienza a acariciarle la cabeza-luego es remplazado con euforia de la buena.
-Dolor del emocional-la voz de Sander refleja el sentimiento-no del físico, y para regresar a mi forma humana con otro sentimiento que no voy a decir en voz alta.
-Creo que ya sé cuál fue mi detonante- me hago para atrás y dejo que el recuerdo me invada, el no querer perder a mis hermanos, mis hijos, Sander o mi madre el sentimiento es el de no querer perder a ninguno, me transformo en la Cobra y me re transformo en humana con el sentimiento que me invade cuando estoy con Sander- mis detonantes son perdida y no diré el otro en voz alta.
-Sander me gustaría verte como tu animal-le dice Atina, ya que no sabe que animal es, ninguno de los que viven en Nórdico sabe cuál es-nunca has mostrado cual es, de Eliza la Cobra baja por sus brazos y esta enredada en su cuerpo tanto que se le al ponerse ese tipo de vestidos se ve-la espalda descubierta y mi Cobra se ve-la reina Cherlice se ven las plumas primarias de las alas en la espalda, a Nicolás en la espalda-Sander camina hasta donde estoy parada y pone una mano en mi cintura-a Asur en su hombro pero a ti no se te ve nada y ¿Qué animal es para que no se te vea?
-Si se ve-digo jalando a Sander a una silla-que no pongas atención a su espalda es diferente-se sienta en ella-y lo prefiero así.