El auto se detuvo en un enorme edificio, bajé del auto y miré hacia arriba intentando dar con el final del edificio. —El último piso es mi hogar, vamos, tendrás la mejor vista del mundo. Tomó mi mano y me guio hasta el ascensor. Las puertas del mismo se abrieron, dando con el maravilloso pent house del señor Carter. —¿Vive aquí señor Carter? —Así es Mia, esta es mi humilde morada desde hace dos años, bienvenida a mi hogar. —¿Humilde? —pregunté sarcásticamente. Mi boca estaba abierta al ver el lujoso lugar, nada desencajada aquí, incluso hasta los colores combinaban, tonos grises, blanquecinos, azulados y negros. Muebles que jamás había visto, tampoco sé de qué material eran, pero de lejos se notaba que eran finos y costosos. —Adelante Mia. Nos adentramos al lugar y yo estaba que

