-¡Permite disculparme!- Esta vez hablé con convicción, ella levanto la mirada y cruzó los brazos como esperando a que hablara - Se que fui un grosero, te mal interprete y te dije cosas que no debí haber dicho, no tengo excusas es por eso que sencillamente te pido disculpa, no pienso justificar lo que hice, sencillamente reconocer que lo que hice estuvo mal y estoy obligado a pedirte disculpa.
Lara, me miró fijamente sin decir nada mientras que yo hablaba, una vez que finalicé, ella enarcó una ceja y respirando hondo me dijo.
- Primero que nada admito que estoy sorprendida de que un niño rico y mimado como tu acepte que se equivocó, así que te daré puntos por eso; y sí... lo que hiciste estuvo muy mal, me humillaste, me juzgaste sin siquiera conocerme y eso lastimó mi orgullo -Lara hizo una pausa y ambos nos vimos a los ojos por unos largos segundos, fue en ese momento que me habían percatado de que sus ojos son realmente hermosos, se reflejan todas sus emociones en ellos, Lara respiró hondo y dejando el contacto visual miro a un lado y dijo- Está bien , aceptaré tus disculpas, en base a que haz estado todo el día buscando la forma de disculparte, ¡pero!...- Hizo una pausa y volvió a verme a los ojos; ¡vaya! ¿Cómo alguien tiene unos ojos tan hermosos? - No creas que el hecho de que pidas disculpa va a eliminar las consecuencias, me ofendiste así que estoy lastimada y no me nace tener una buena relación contigo, así que el trato que yo te dé, dependerá de lo que tú hagas, si te esfuerzas por ganar mi confianza, eso demostrará que estás haciéndote responsable de tus actos, ¿Estás de acuerdo con eso?
- Por supuesto, claro que estoy de acuerdo - le dije con una gran sonrisa, en ese momento no entendí porque estaba tan feliz y emocionado por eso que me dijo, sentí que ganarme su confianza era un desafío, un desafío que quería ganar a toda costa- ¿Te importa si te invito algo?.
- No abuses, hoy hice mucho con aceptar tu disculpa - Después de decir eso terminó pasándome por un lado y caminó hacia la entrada del metro, pero se detuvo, volteó una vez más para decirme otra cosa- Así que has una cosa por día, en otra oportunidad pueda que acepté tu invitación.
Lara, soltó una media sonrisa y sin decir más nada, siguió su camino, yo no pude reaccionar, estaba muy sorprendido, no por lo que dijo sino por mi reacción, mi corazón latía a millón, me toqué el pecho con mi mano derecha para sentir los fuertes latidos, y con la izquierda me di una bofetada para poder reaccionar, ¿Cómo alguien puede ser tan hermosa mientras está enojada?
Esa semana fue muy rápida, Lara no me esquivaba, claro, tampoco buscaba mi compañía, nuestro segundo día de asesoramiento, se dedicó a conocer las historias de los alumnos, pensé que todos dirían lo mismo pero Lara consiguió sacar las palabras de las bocas de los alumnos, hizo que todos nos sintiéramos tan relajados que era como hablar con un buen amigo, muchos llegaron a contar experiencias que terminaron en llantos, la verdad es que muchos de nosotros éramos muy similares, crecimos bajo la presión de ser perfectos, unos más que otros, pero todos éramos presionados por el estatus que hay que mantener, a la final de la clase, Lara nos hizo ver que la moraleja de ese ejercicio es que si en verdad quieren disfrutar y avanzar en esta estadía en la universidad en el extranjero tenían que dejarnos esa presión en sus casas, ya que se encontrarán con una nueva presión y no van a poder con las dos, tienen que cargar primero con una, para después cargar con la otra y, si es posible, botar esa carga, era mejor todavía, todos se sintieron muy motivados después de esa clase, lo que me incluye.
Al finalizar el día nos encontramos en la biblioteca con Leyla y Luca para seguir trabajando en el proyecto, tanto Luca como yo sentimos vergüenza por nuestras partes ya que delante del trabajo de Leyla y Lara los nuestros eran como de un niño de kínder, Leyla nos animó al decirnos que aprenderemos a hacer mejores trabajos con el correr del tiempo, ellas estaban en una etapa más adelantada así que era lógico que tengan más experiencia que nosotros. Una vez finalizamos en la biblioteca Luca se fue con Leyla una vez más así que aproveche la oportunidad.
- Lara, ¿aceptarías ir conmigo a comer algo?
Lara me miró y después de unos segundos me respondió.
- Me encantaría.
Fuimos a un puesto de hamburguesas al cual Lara afirmó que eran las mejores de la ciudad, ¡y vayan que lo eran!, esa noche fue muy tranquila, me contó de los profesores que probablemente conoceré y cómo ganarlos, me pregunto sobre el viaje de Corea hasta Estados unidos, nuestra noche se fue en cosas triviales que en un momento caí en cuenta que ella era primera persona que me preguntaba cosas irrelevantes del día a día y me hacía sentir como si habláramos de un asunto muy importante como la paz de las dos Coreas, para mí fue una noche en la cual olvidé que era el hijo de un magnate, sencillamente era Seo Ji Gun, era un estudiante universitario hablando con una chica mientras comía una hamburguesa.
- Vaya la pase increíble, de verdad son las mejores hamburguesas que he comido en la vida, tienes un buen gusto.
- En serio, ¿tanto te gustaron?, si buscas recomendaciones de buenos lugares para comer, preguntarme a mi, te indicare a donde ir.
- ¡Ey!, ya lo prometiste, no puede echarse para atrás ahora.
- Siempre cumplo mis promesas.
En ese momento caímos en cuenta de que estábamos al frente de la estación, lo cual me causó un poco de decepción, miré a Lara, y ella también tenía una expresión nostálgica.
- Hemos llegado - dijo Lara mirándome y me extendió la mano - Me divertí mucho gracias por la comida.
Mire su mano y le sonreí, así que la sostuve y a su vez le dije.
- Yo también me divertí mucho, te invitaré otra comida si no te molesta.
- Para nada, pero... Aunque se que en sus costumbre no es bien visto que una mujer invite a un hombre, recuerda que estamos en América, así que la próxima pago yo ¿De acuerdo?
- Está bien, pero... serás tú quien me invite a salir a comer de acuerdo.
- Está bien Lean, ya es tarde descansa, que tengas un lindo fin de semana.
Lara dio media vuelta y se fue, en se momento que la vi de espalda, sentí un pesar en mi corazón no quería dejarla ir, era una sensación que nunca había experimentado, y francamente no lo había comprendido, pero la forma en que mi corazón latía solo significaba una cosa... Lara me gusta... juzgué a Lara pensando que yo le gustaba y ahora soy yo el que está embelesado con ella. Mientras que estaba sumergido en mis pensamientos me daba cuenta de algo, mi piernas estaban corriendo, no se como pero mi cuerpo actuaba por sí solo sin que yo le ordenara algo, está yendo hacia Lara, una vez que tuve contacto visual con ella, ya estaba llegando el tren así que aceleré el paso, se abrieron las puertas y ella entró sin darse cuenta que están corriendo me faltaban unos cuatro metros cuando sonó el timbre que avisaba que las puertas iban a cerrarse en la desesperación hizo un último esfuerzo de correr más rápido para conseguir entrar.
¡PUUUMMMM!
Ese fue el sonido que causé cuando choque con la puerta del tren... Pero no fue la puerta del andén, sino la del otro lado del tren, ¡SI! Había conseguido entrar, mientras celebraba para mis adentros, la voz de Lara me hizo reaccionar.
- ¿Lean? Qué haces aquí... ¿Estás bien?, te golpeaste muy fuerte.
Absolutamente todos en el vagón me estaban viendo con una cara de sorprendidos, yo mire a mi alrededor y luego mire a Lara que también tenía una cara de asustada.
-Si, tranquila estoy bien, es que sino corría iba a perder este tren -Le dije eso con una sonrisa en la cara para disimular el dolor por el golpe, me senté a su lado y Lara me veía como si no creyera para nada que estaba bien-. Es que necesitaba entrar en este vagón, es que lo necesitaba.
- Debes de estar loco -Lara levantó el cabello de mi frente con sus manos- ¡huuummm! Mira como tienes la frente pareces un semáforo.
- Tranquila estoy bien, no duele en absoluto.- le dije para calmarla, era claro que no me creyó, pero ambos miramos al frente y nos mantuvimos en un silencio incómodo por unos momentos.
- ¿Estás seguro de que no te duele?- Lara rompió el silencio, y esta vez opte por otra táctica.
- Si, duele mucho.
Lara se hecho a reír y buscó en su bolso una pomada y me la aplicó en la frente; eso no estaba planeado pero sí que disfrute esa atención, lleve a Lara hasta su casa y le dije que la acompañaría a casa cuando fuera muy tarde como hoy, ella no lo rechazó así que eso me hizo la noche, volví a mi casa con una sonrisa de idiota, era un hecho... ¡me gustaba Lara y mucho!.
Ryan nos invitó a Luca, Peter y a mí a comer en un restaurante fuera de la ciudad, ahí estarían otras personas, no necesariamente coreanas, pero había algo que todos teníamos en común, nuestros orígenes pudientes, todos vienen de una familia con mucho poder, son personas que tienen su vida ya arregladas, pero había algo que me olía mal, sus personalidades, era evidente que eran de esos que son capaces de apuñalar las espaldas de su aliado con tal de aumentar su riqueza, y de ese grupo era evidente que el que ejercía influencia en todos ellos era Ryan, lo que hace que desconfíe más de él.
El restaurante era cinco estrella, desde la entrada hasta el peinado de las mesetas era perfecto y meticuloso, cuando tomé el menú, era evidente que no cualquiera podía comer en aquel lugar ya que habían platos desde los 300 dólares hasta los 3.000 dólares; en ese momento recordé en las hamburguesas que había comido el día anterior con Lara, costaron 20 dólares y sabían como al cielo, será que estos platos sabrán igual de buenos que esas hamburguesas, pero no me molestaría venir a este elegante lugar con Lara, se que le gustara el ambiente del lugar.
-Buenas noches, sean bienvenidos al restaurante Saimon Grill, esta noche estaré aquí para tomar su pedido.
Esa voz me hizo aterrizar abruptamente de la fantasía donde estaba, subí la mirada lentamente y me percaté que todos tenían la misma cara de asombro, cuando voltee a la dirección donde miraban todos, era nada más y nada menos que Lara, llevaba el uniforme de mesera y tenía su enorme cabellera recogida como todas las demás. Pero lo que me aterró fue su rostro, mientras que nosotros estábamos asombrados, ella tenía un rostro sereno como si estuviera luchando para mantener su dignidad, así que entendí que la estaba pasando mal en ese momento.
- Mi nombre es Lara y será un placer para mí atenderlos.- Lara terminó su línea de presentación con una sonrisa de amabilidad, pero cuando sus ojos se encontraron con los míos, pude ver una pizca de tristeza en ellos.
Esto no va a salir bien...