Me quedé fuera de la carpa esperando que saliera Assim, el lugar era hermoso y me gustaba pues no sé escuchaba nada más que el viento y como al tocar las dunas hacia un sonido peculiar parecido al murmullo de miles de personas viajando por el aire Amira — dijo una voz a mi espalda haciendo que me girase para ver de dónde provenía y al hacerlo solo había la inmensidad del desierto. Decidí seguir con mi camino, ajuste el turbante para cubrir ahora mi rostro dejando a la vista únicamente mis ojos, iba caminando sintiendo el peso de la arena en mis pies y únicamente me dejaba envolver en el misticismo que envuelve tal paraje. A lo lejos escuchaba a una tribu a la cual sé que pertenece esta mujer que me ha dicho aquellas palabras que aún resuenan en mi cabeza, extendí mis brazos a los lados

