Habían pasado más de 6 meses desde que luca desapareció de mi vida. Su familia y yo habíamos perdido contacto, movilicé todo a mi alcance buscándolo pero no logré dar con él, tuve pequeños acercamientos pero nunca nada específico por lo que solo me tuve que resignar. Poco a poco comencé a recomponer mi vida, por así decir, ya que cada día fue más doloroso que el anterior. Su ausencia me hizo notar cuán vacía estaba mi vida antes de saber de su existencia, de encontrarlo y reconocernos. Las noches eran un malestar constante, un frío violento me acosaba constantemente. Los adultos cuando niños nos contaron otras leyendas, nada parecido a lo que experimentamos cuando llegamos a esta etapa. Es que no sé supone que sea así, vivir temiendo a que alguien más tome a la persona que tanto

