—¿Ves bien mis ojos?—Asentí.—¿Qué ves en ellos? —Deseo. —Si te beso, juro no poder detenerme. — ¡Qué bueno! ahora hazlo. Le vi sonreír para luego rozar nuestros labios dulce y lentamente, el beso fue tomando su forma de la manera dulce y más acalorada que hay, mis manos en su cabello y las suyas en mi cintura, pero el aire me comenzó a faltar. Matías me dejó agarrar mis cosas y luego me dejó en casa de mi madre. ¿Será que no le gusto? Han pasado dos semanas desde que desperté y todavía no logro recordar. Hace días que no veo a Matías…. no es como que lo necesite para respirar, pero al menos me entretiene. ¿Tal vez? ¡¿Cuál es su problema?! ¿A quién no le gusta la química y la intensidad s****l? apuesto a que podemos ser geniales con eso, lo siento. Y luego de esos besos ese idi

