... ¿cual es el problema?
Ella se lamió los labios.
-¿Que no quiero volver a pasar por esto; no después de lo que he visto esta noche-. respondió, con su voz ligeramente quebrada.
Se que me has utilizado delante del señor Graham por que te estas acostando con su esposa, Diana Helsay.
-Vaya, ¿ahora vas a adoptar el papel de abogado de la acusación? -contraatacó él, con humor.
-Todo te parece una broma ¿verdad? Juegas con la vida y con los sentimientos de la gente. No importa que un tercero pueda salir mal parado de tus aventuras.
-Por supuesto que me importa. Me importa muchísimo. sobre todo, cuando ese tercero soy precisamente yo.
-¿Ahora vas a fingir que no te acuestas con Diana?-. dijo Marie.
- Yo no finjo nada- respondió con tranquilidad-. Sí, es verdad que Diana y yo fuimos amantes durante un tiempo, pero eso se terminó hace mucho tiempo, antes de que se casara con Graham. Diana solo estaba buscando un marido rico... cuando le dije que yo no tenía intenciones de casarme, pensó que podría hacerme cambiar de opinión. Incluso probó el viejo truco de darme un ultimátum, creyendo que me arrojaría a sus pies. Pero se equivocó.
-Aun así, no puedes negar que me has llevado a esa fiesta para utilizarme de escudo delante de tu cliente...
-No pretendía negarlo, Marie. Verás... cuando Diana comprendió que no podría pescarme, se puso a buscar un sustituto y encontró a Graham, que acababa de salir de un divorcio difícil y quería presentarse ante el mundo con una esposa nueva y glamurosa. Naturalmente, no me invitaron a la boda; pero al cabo de dos meses, Diana se enteró de que yo iba a asistir a cierto acto social y se las arregló para estar presente.
Nick la analizó un momento y continuo con la explicación.
-Fue sincera conmigo. Me dijo que sólo se había casado con Graham porque yo no estaba disponible, que su vida s****l era muy aburrida y que quería volver a ser mi amante. Creía que yo aceptaría sin dudarlo, pero se llevó una gran sorpresa cuando rechacé tajantemente su ofrecimiento. De hecho, no me creyó. Insistió en que yo la deseaba.
-¿Y era cierto?
-Ya la has visto Marie. Es una mujer extraordinariamente atractiva, y yo no soy de piedra. Pero por otra parte, siempre supe que mantener una relación con Diana solo sirve para buscar problemas. Su oferta me lo confirmó. Diana se enfadó mucho. Afirmó que nadie la rechazaba dos veces y me amenazó con fingir delante de Graham que ella y yo seguíamos juntos, lo cual provocaría que yo perdiera el contrato con la empresa . ¿Comprendes ahora la situación? Diana es muy capaz de cumplir su amenaza; así que, desde entonces no voy a ninguna fiesta sin compañía femenina. Y ese es el motivo por el que vendrás conmigo a Queens.
En ese momento, el taxi se detuvo. Nick sacó la cartera y pago al taxista antes de salir.
-Discutiremos el asunto después de dormir - continuó-. Supongo que sabrás cómo funciona la cafetera, ¿Verdad?
-¿Es que vas a quedarte conmigo?- preguntó, incapaz de disimular su consternación.- No es necesario Nick.
-Me temo que lo es. A no ser que tuvieras la precaución de guardar las llaves del piso de tu hermana, me temo que que así será.
Marie se maldijo para sus adentros. Nick tenia razón, la había olvidado por completo.
Cuando ya estaban dentro del piso, Nick se sirvió un café y le ofreció uno a Marie, negándolo.
-Ah, por cierto... la gente cree que mantenemos una relación y que desayunamos juntos todos los días. Te lo digo para que lo recuerdes por la mañana.
- Si la gente cree eso es que deben de ser tontos- murmuró ella, irritada-. Pero Diana no es tonta. Apostaría todo mi dinero a que no se ha dejado engañar.
-En ese caso tendremos que ser más convincentes la próxima vez.
-No habrá próxima vez- afirmó, mirándolo fijamente-. Siento mucho que la esposa de Graham te encuentre irresistible, pero nuestro acuerdo solo se refería a la fiesta de esta noche. No tenías derecho a aceptar esa invitación en nombre de los dos sin consultarlo antes conmigo. Ni siquiera sabes si tengo planes para el din de semana que viene.
- Oh discúlpame... -dijo él con sarcasmo-. Tenia la impresión de que estas sin casa y sin dinero. No se me ocurrió que llevaras una vida social tan intensa.
-Y no la llevo, pero eso no significa que esté dispuesta a ir a Queens y fingir durante dos días que soy tu amante para que te puedas librar de una mujer despechada.
-Te comprendo perfectamente. Tus remilgos valen mucho mas que dos mil libras esterlinas que pensaba pagarte.
-¿Dos mil libras? ¿Es que te has vuelto loco?
-No. Es que quiero que me acompañes.
-Pero la chica que te iba a acompañar esta noche.... seguro ya se recupero para el fin de semana que viene. podrías ir con ella.
-No es posible. Graham nos ha invitado a ti y a mí. Y ahora te sugiero que prepares ese café. Cuando vuelvas hablaremos sobre lo que más te preocupa en este momento.
-¿Sobre lo que mas me preocupa?
-¿por supuesto - respondió él-. Sobre como vamos a dormir en Queens.