Alfredo se estaba comunicando con uno de sus hombres por el celular.
‒Ya sabes lo que tienes que hacer, Sofía debe estar para la fecha prevista. Haga todo lo que pueda. ‒ordenó enérgico.
Dicho esto corta la llamada.
La policía se encuentra trabajando en el lugar donde hallaron el cuerpo de Kelly.
Colocan el cuerpo de la mujer en una ambulancia y Lucía, jefa de Roberto, ordena que la evidencia la lleven a la comisaría.
Roberto llega al lugar apresuradamente.
‒Llega dos horas tarde ‒señala de mal humor Lucía.
‒Se me presentó un problema ‒empezó a disculparse Roberto.
‒El problema es mío, le dije que no podíamos perder a este informante. ‒¿No se da cuenta que le cubro la espalda? -¿Se le borró de la cabeza cómo era antes? Yo ascendí por usted pero su esposa lo dejó, ¿Qué le pasa? ‒pregunta Lucía a Roberto.
Roberto sólo se limita a mirarla con gesto preocupado.
Mientras tanto, Belén y su novio Juan están caminando por la calle.
‒¿A dónde vamos? ‒quiere saber ella.
‒Tengo una sorpresa para tí ‒le comenta él emocionado sin revelarle el lugar donde se dirigen.
Luego de varios minutos de caminar sin parar, Juan se detiene de pronto.
-¡Llegamos! ‒ anuncia él contento.
Belén observa una casa grande de aspecto muy descuidado en lo alto de una colina.
‒Es el penthouse que le prometí. ‒la anima Juan.
Al llegar a la casa en cuestión, Belén la mira con decepción.
‒¡¡¡Sorpresa!!! ‒exclama él entusiasmado.
‒¿Qué es esto? ‒pregunta Belén sin disimular su desagrado por el aspecto de la casa.
‒Nuestra casa, es una sorpresa que le tengo preparada desde hace quince días. ‒comenta Juan entusiasmado.
‒Pero… ‒comienza a decir Belén con un dejo de desilusión mirando a su alrededor.
‒Pero nada ‒la interrumpió él. ‒Es nuestra casa y nadie nos va a molestar. -Sé que no es un palacio pero dicen que para el amor no hay techo y a nosotros nos sobra el amor, ¿Cierto? Te amo ‒le dice él mirándola arrobado.
‒Yo también te amo ‒responde Belén con tristeza y desilusión.
Una vez a la semana se reunía con su madre para conversar y ponerse al día sobre sus vidas.
‒Es que yo no sé ni qué pensar. Todo por el acta de nacimiento. Sino yo ya estaría lejos de aquí. -No entiendo qué es lo que pasa con mi acta de nacimiento mamá. ‒dice Sofía preocupada.
‒No hay ningún error en el registro. El señor que conoces es mi esposo, no tu padre. ‒Tu padre se llamaba John y tu madre Katherine. Ella era una muchacha cuando vivía en el DF. Ellos eran catedráticos de la UNAM. Hubo un accidente de carretera camino a casa de tu abuela y yo me hice cargo de tí. ‒relató su madre.
‒Cuando llegamos, el párroco me hizo un acta de nacimiento donde consta que yo te puse Sofía y yo te necesitaba Sofía . ‒continúa su madre.
Al oír la confesión de Imelda, Sofía no puede creer lo que oye y escapa desesperada de allí. Su madre era una mujer completamente desconocida para ella.
Nunca imaginó que la mujer a quien había tratado como su madre resultaba no serlo y además había perdido a sus verdaderos padres en un accidente automovistico.
Despues de un dia intenso de trabajo, Roberto sale de la estacion de policia rumbo a su casa cuando en ese momento suena su celular.
Era Jessica
‒Jessica, ¿aceptó la invitación del tipo del chat? ‒quiso saber Roberto con curiosidad
‒Le dije que no porque tenía miedo y además usted no aparecía. ‒contestó ella con tono afligido.
‒No hay problema, la llamo después. ‒dijo él en un intenro de cortar la llamada.
Estaba muy cansado y necesitaba un momento de relax en su casa en su sofá una botella de cerveza.
‒Espere, Roberto-interrumpió ella apresurada.- es que esta tarde tengo una cita con un hombre que me prometió llevarme a modelar a Europa.
‒¿Quién es? ‒preguntó él
‒Lo conocí anoche en un bar y quiero ver la porquería que me está prometiendo ‒contesta ella restando importancia al comentario.
‒Dígale que no. ‒pidió Roberto
‒Ya acepté. Si le digo que no, perderemos la posibilidad de saber qué es lo que está pasando. ‒le recuerda ella
‒Bueno, ponme atención: por ningún motivo vaya a estar a solas con él. Vaya a lugares públicos donde haya gente pendiente de lo que está pasando. ‒le recomendó él.
‒Tranquilo Roberto, yo me cuido. ‒le aseguró ella.
‒Páseme la dirección, cuando me desocupe iré para allá.Si se siente en peligro, por favor marque mi número. ‒pidió él.
‒Lo haré. ‒prometió ella.
Sofía se encuentra con Luis, un amigo de Alfredo, encargado de facilitar toda la documentacion necesaria para sacar a las chicas del pais por via legal. Ella le entrega la documentación que Luis le había pedido y le dice que su marido la tiene vigilada. Es por ese motivo que acordo encontrarse con Luis cerca de la plaza del pueblo, lugar que Gregorio no frecuenta.
Más tarde, ella se comunica con Alfredo para comentarle que ya le había entregado a su amigo todos los papeles para su salida del país.
‒Tienes que escaparte rápido, mi amor, así podremos pasar las navidades juntos. ‒le pide él.
‒No te preocupes, mañana mismo me escaparé. ‒asegura ella.
‒Quiero estar contigo, te necesito. Iré por ti al aeropuerto. ‒dice Alfredo.
‒Está bien. ‒acepta ella.
En su interior la felicidad la invadía al saber que pronto realizaría su sueño de estar junto al hombre que amaba.